La investigación por el homicidio de Diego Antonio Cid, ocurrido durante la madrugada del 12 de febrero en Bariloche, sumó este lunes un avance importante: la Fiscalía incorporó formalmente a Demis Francisco Castillo como acusado de haber tenido un papel indispensable en el ataque y, al mismo tiempo, agravó la situación de Luciano Gabriel Castillo, señalado como quien efectuó los disparos.
La reconstrucción presentada por el fiscal jefe Martín Lozada ubica a ambos dentro de un Peugeot 408 blanco que llegó alrededor de la 1.40 a la zona de Coirón al 4900, en el sector conocido como Manzana 287.
Según la acusación, en el auto viajaban además Marco Gabriel Barros y Albaro Gabriel Sala.
La hipótesis fiscal es que el encuentro había sido previamente acordado mediante comunicaciones telefónicas bajo el pretexto de realizar una transacción de drogas. Una vez allí, los ocupantes del vehículo habrían reconocido a Diego Cid y Javier Vargas como las personas con quienes habían tenido un conflicto el día anterior, también en el marco de una supuesta operación con estupefacientes.
A partir de ese momento, de acuerdo con la Fiscalía, comenzó la secuencia que terminó con Cid muerto.
Los disparos desde el asiento trasero
La acusación sostiene que Demis Francisco Castillo conducía el Peugeot 408, propiedad de Luciano Castillo. Al identificar a Cid y Vargas, redujo la velocidad, los sobrepasó y realizó una maniobra en “U” para volver a acercarse. La Fiscalía considera que lo hizo sabiendo que Luciano Castillo llevaba un arma de fuego.
Mientras el vehículo circulaba lentamente, Luciano se encontraba en el asiento trasero, detrás del conductor, con la ventanilla parcialmente baja. Desde allí habría realizado al menos tres disparos con una pistola Bersa calibre 9 milímetros.
Dos de esos proyectiles alcanzaron a Diego Cid: uno impactó en el antebrazo derecho y otro en el lado derecho del tórax. Este último atravesó el pulmón derecho, el diafragma, el hígado y el riñón y provocó una hemorragia interna de extrema gravedad. Cid murió como consecuencia de un shock hipovolémico producido por la herida de arma de fuego toracoabdominal.
Después de los disparos, siempre según la teoría de la acusación, Demis Castillo continuó conduciendo y permitió que los ocupantes del Peugeot escaparan inmediatamente del lugar.
El punto novedoso de la audiencia estuvo en la situación de Demis Castillo. La Fiscalía lo acusó de homicidio agravado por el uso de arma de fuego como partícipe necesario.
Eso significa que, aunque no se le atribuye haber disparado, el Ministerio Público sostiene que su actuación fue indispensable para que el ataque pudiera realizarse en las condiciones descriptas. La teoría fiscal se apoya en que conducía el vehículo, regresó hacia donde estaban Cid y Vargas, circuló a baja velocidad mientras Luciano Castillo tenía el arma y luego facilitó la huida.
La defensa particular rechazó esa interpretación. Sostuvo que su asistido no sabía que se iban a efectuar disparos y planteó que, en todo caso, su conducta podría quedar comprendida en una figura penal menos grave.
La querella, por su parte, acompañó la descripción del hecho, la calificación jurídica y la evidencia presentada por la Fiscalía.
El juez de Garantías Ricardo Calcagno tuvo por formulados los cargos en los términos solicitados por el Ministerio Público.
Vigilancia electrónica, restricción territorial y presentación semanal
La Fiscalía no pidió prisión preventiva para Demis Castillo. En cambio, solicitó una serie de restricciones destinadas a reducir los riesgos procesales mientras continúa la investigación. La querella pretendía que permaneciera detenido preventivamente, pero la defensa aceptó las medidas de menor intensidad propuestas por el Ministerio Público.
Finalmente, el juez ordenó que no pueda salir del país ni de la ciudad de Cipolletti, donde reside, y dispuso la colocación de un dispositivo de rastreo electrónico.
También tendrá prohibido mantener contacto con las personas que declararon en la causa, deberá presentarse una vez por semana en la comisaría más cercana a su domicilio e informar inmediatamente cualquier cambio de residencia o número de teléfono.
La investigación penal preparatoria continuará hasta el 19 de octubre de 2026.
La situación de Luciano Castillo también se agravó
Durante la segunda parte de la audiencia, la Fiscalía reformuló la acusación contra Luciano Gabriel Castillo. Hasta ahora estaba señalado como autor del homicidio. A esa imputación se sumó una nueva figura vinculada con el arma utilizada.
La Fiscalía sostuvo que Luciano tenía autorización como tenedor de la pistola Bersa calibre 9 milímetros, pero no permiso legal para portarla en las condiciones en las que habría sido utilizada durante el ataque.
Por eso, el hecho quedó provisoriamente encuadrado como homicidio agravado por el uso de arma de fuego, en concurso real con portación ilegítima de arma de fuego de uso civil condicional, atenuada por su condición de tenedor autorizado.
La querella acompañó el nuevo encuadre y la defensa no presentó objeciones.
Calcagno tuvo por reformulados los cargos y mantuvo la prisión preventiva de Luciano Castillo, bajo la misma modalidad y en el mismo lugar donde viene cumpliéndola, hasta la audiencia de control de acusación.
Cámaras, autopsia, residuos de disparo y el Peugeot secuestrado
La acusación fiscal se apoya en un conjunto de pruebas incorporadas desde el comienzo de la investigación. Entre ellas se encuentran el procedimiento policial realizado después del crimen, declaraciones testimoniales, imágenes de cámaras de seguridad, el informe de autopsia, pericias de Criminalística y análisis de residuos de disparo.
También fueron secuestrados el Peugeot 408 blanco presuntamente utilizado aquella madrugada y el arma de fuego que la Fiscalía vincula con los disparos.
Con la audiencia de este lunes, la causa quedó estructurada alrededor de dos responsabilidades diferentes. A Luciano Castillo se lo acusa de haber disparado contra Diego Cid. A Demis Castillo, de haber conducido el vehículo y creado las condiciones para que el ataque pudiera realizarse y para que los involucrados abandonaran inmediatamente el lugar.
Son, por ahora, las hipótesis de la Fiscalía. La responsabilidad penal de ambos deberá definirse a medida que avance el proceso y, eventualmente, en un juicio.











