La tobillera electrónica apareció ahora como uno de los datos más sensibles dentro de la investigación por el crimen de Elías Miguel. Uno de los sospechosos detenidos durante el operativo del martes en la zona oeste de Bariloche estaba bajo monitoreo judicial cuando fue interceptado por la Policía, un elemento que abrió una nueva línea de análisis sobre sus movimientos antes y después de la violenta entradera.
La información fue confirmada oficialmente este miércoles, luego del operativo realizado durante la noche del martes en la zona oeste de Bariloche, donde efectivos policiales interceptaron un Chevrolet Corsa en el que se trasladaban tres personas. Entre ellas se encontraba un hombre de 44 años señalado como uno de los sospechosos del homicidio.
La detención ocurrió cerca de las 23h en el kilómetro 8 de avenida Bustillo y contó con un importante despliegue policial. Del procedimiento participaron el ministro de Seguridad de Río Negro, Daniel Jara; el jefe de la Policía, Daniel Bertazzo; y el subjefe Elio Tapia, además de efectivos de distintas unidades y grupos especiales.
El dato que generó mayor impacto dentro de la investigación fue que el conductor detenido llevaba colocada una tobillera electrónica por disposición judicial, una situación que ahora también podría abrir interrogantes sobre los controles y el seguimiento que tenía el sospechoso antes del crimen.
La causa ya tenía un primer detenido: Franco Alí González, el prófugo de la Justicia de Chubut que permanece internado en el Hospital Zonal de Bariloche tras haber ingresado la misma noche del ataque con un disparo en el rostro. Los investigadores sospechan que esa herida se produjo durante el feroz enfrentamiento armado dentro de la vivienda de Albarracín casi Sarmiento, donde Elías Miguel intentó defender a su familia mientras los delincuentes reducían a su esposa.
Pero el avance de la investigación no terminó con las detenciones. Horas después del operativo en Bustillo, la Policía realizó allanamientos en una vivienda ubicada sobre Soldado Cabrera al 4900, en el barrio 2 de Abril. Allí secuestraron 10 teléfonos celulares, guantes, herramientas y otros elementos considerados de interés para la causa.
Ahora, una de las claves de la investigación pasa justamente por el análisis técnico de esos dispositivos. Los peritos intentarán reconstruir comunicaciones, movimientos y posibles conexiones entre los sospechosos antes y después del crimen. En los investigadores existe la expectativa de que los teléfonos permitan determinar roles dentro de la banda y reconstruir cómo se organizó el ataque.
El hallazgo de múltiples celulares también refuerza la sospecha de que el grupo podría haber contado con una estructura delictiva más amplia o incluso vínculos con otros hechos ocurridos en la región.
Fuentes vinculadas a la causa señalaron que el trabajo coordinado entre personal de investigaciones, comisarías y grupos especiales permitió seguir los movimientos de los sospechosos hasta concretar la captura. Mientras tanto, la fiscalía mantiene un fuerte hermetismo sobre las próximas medidas.
La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas detenciones en las próximas horas.











