El Tribunal de Impugnación de Río Negro confirmó la condena contra el subcomisario de la Policía de Río Negro Ricardo Nicolás Fraima a tres años de prisión en suspenso por el delito de abuso sexual simple agravado por haber sido cometido por un integrante de una fuerza de seguridad en ejercicio de sus funciones.
La víctima fue una sargento que se desempeñaba bajo sus órdenes en la Subcomisaría 80 del barrio San Francisco, quien denunció que el entonces jefe policial la besó sin su consentimiento luego de encerrarla en su oficina, en un hecho ocurrido entre octubre y noviembre de 2020.
De acuerdo con la acusación fiscal, Fraima aprovechó un momento a solas para trabar la puerta de su despacho, arrinconar a la mujer contra una pared y besarla en la boca. Ante el rechazo de la sargento, le habría preguntado: “¿Qué pasa, no te gusto?”.
La denuncia también incluyó situaciones previas de acoso laboral que, según la investigación judicial, se manifestaron en el envío de mensajes personales con insinuaciones y fotografías de contenido erótico. Tras negarse a mantener cualquier tipo de vínculo afectivo, la mujer aseguró haber comenzado a sufrir cambios injustificados de guardia, gritos, destratos y modificaciones en sus horarios de servicio.
Incluso, según se acreditó en el juicio, el subcomisario ordenó que la agente realizara únicamente tareas peatonales, la excluyó de patrullajes y alteró licencias sin fundamentos administrativos, en lo que fue interpretado como el uso de su posición jerárquica para hostigarla dentro del ámbito laboral.
Compañeras de trabajo declararon como testigos y señalaron que la víctima se mostraba angustiada tras mantener reuniones a solas con el jefe policial, e incluso pedía asistencia por temor a quedar encerrada con él por más de unos minutos.
Los jueces consideraron que el testimonio de la sargento fue creíble y coherente, y valoraron que sostuvo su acusación pese a la presión que implicaba denunciar a quien ejercía funciones jerárquicas dentro de la dependencia policial.
Además de la pena de prisión condicional, el tribunal dispuso la inhabilitación perpetua de Fraima para ejercer cargos en la función pública que impliquen tener personal femenino a su cargo.
La condena original y el intento de revertir el fallo
La sentencia había sido dictada en marzo de 2025 por un tribunal de juicio de Bariloche, que dio por acreditado no solo el abuso sexual sino también el hostigamiento sistemático que sufrió la víctima tras el episodio ocurrido en la oficina del subcomisario.
Según surge del fallo, la mujer intentó continuar con sus funciones luego del hecho, pero encontró un entorno laboral hostil en el que Fraima utilizó su jerarquía para aislarla y desacreditarla.
Incluso, cuando la sargento solicitó su traslado para alejarse del ámbito de influencia del jefe policial, este habría intervenido ante sus nuevos superiores para advertir sobre una supuesta “mala conducta”, lo que motivó la intervención de personal del área de Género de Desarrollo Social.
Durante el juicio también declararon profesionales de la Oficina de Atención a la Víctima (Ofavi), quienes ratificaron el impacto emocional que sufría la mujer y confirmaron haber visto las imágenes enviadas por el condenado.
En esta instancia, la defensa técnica de Fraima, que sostuvo su inocencia durante todo el proceso, presentó cuatro agravios con el objetivo de revertir la sentencia. Sin embargo, los planteos fueron rechazados por los jueces Carlos Mussi y Miguel Cardella, mientras que el tercer vocal, Adrián Zimmermann, se abstuvo de votar.
Los magistrados también desestimaron los cuestionamientos formulados a las profesionales que diagnosticaron a la víctima con estrés postraumático, al considerar que no existían contradicciones en su relato ni elementos que permitieran suponer parcialidad en el tribunal que dictó la sentencia original.













