En medio de las filmaciones que se desarrollan en distintos puntos emblemáticos de la ciudad, Juan Nicolás Manzur, piloto oficial de Borderline Team Racing, dialogó con Voz Radio y dejó definiciones que van más allá del espectáculo automovilístico. Conocido en el ambiente como “El Jeque”, Manzur no solo protagoniza maniobras de alto impacto visual, sino que encarna el crecimiento de una disciplina que busca consolidarse en la Argentina.
Oriundo de Neuquén y con 38 años, el piloto explicó que su apodo tiene raíces familiares ligadas al Líbano y a una identidad marcada por el carácter y la pasión. Esa misma intensidad es la que lo llevó, hace ya 14 años, a especializarse en el drift, una técnica de conducción controlada basada en el derrape, que en esta oportunidad se expresa en pruebas de gymkhana urbana, siempre bajo habilitaciones y estrictas medidas de seguridad.
Durante su estadía en Bariloche, Manzur recorrió el centro de la ciudad y el Circuito Chico como parte de una producción audiovisual pensada para plataformas digitales. El piloto reconoció que filmar en estos escenarios tiene un fuerte componente emocional: de chico transitaba esos mismos caminos junto a su padre y soñaba con algún día “hacer algo ahí”. Hoy, ese deseo se materializa frente a cámaras y drones.
En la entrevista, Manzur contextualizó el drift a nivel global, recordando su nacimiento en Japón durante los años 80 y su consolidación actual como categoría principal en países como Estados Unidos, Brasil y el propio Japón. En ese recorrido, reconoció la influencia de figuras icónicas como Ken Block, a quien considera una inspiración directa y con quien incluso compartió patrocinadores.
Más allá de las filmaciones, el piloto impulsa el proyecto “Experiencia Elite”, un evento itinerante que combina competencia, exhibición y cercanía con el público. El despliegue no pasa inadvertido: una caravana de 14 autos de drift y entre cuatro y cinco vehículos exóticos —Ferrari, Lamborghini y McLaren— que permiten a los asistentes no solo observar, sino también subirse, sacarse fotos y vivir la experiencia desde el asiento del acompañante.
Manzur fue claro al describir uno de los principales desafíos de la disciplina en el país: la falta de infraestructura específica. Ante la inexistencia de circuitos de drift en la Argentina, los equipos deben adaptarse, utilizando cartódromos o sectores urbanos cerrados, donde se diseñan trazados temporales con conos y señalización, siempre priorizando la seguridad.
Su trayectoria deportiva respalda el presente. Antes del drift, Manzur compitió en karting desde los cuatro años, pasó por la Fórmula Renault y la monomarca Gol, y probó distintos autos a nivel nacional. Incluso admite que su estilo “de costado” le permitió ganar carreras en categorías tradicionales. En el plano técnico, detalló el uso de neumáticos específicos de drift y nitrógeno para mantener estable la presión y la temperatura, un aspecto clave para el control del vehículo.
El destino del material filmado en Bariloche será principalmente Instagram y YouTube, plataformas que, según Manzur, hoy concentran el verdadero potencial de difusión. En un contexto donde la publicidad tradicional resulta costosa, el contenido digital y el acompañamiento de los medios aparecen como herramientas centrales para hacer crecer la disciplina.
Antes de cerrar, el piloto dejó una promesa que entusiasma: la intención de traer “Experiencia Elite” a Bariloche al menos una vez por año. Una apuesta que combina deporte motor, turismo y producción audiovisual, y que vuelve a poner a la ciudad en el mapa -y la vidriera- de las nuevas expresiones del automovilismo.
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