Río Negro dio este lunes un paso que venía reclamando desde hace tiempo: asumirá la gestión, el mantenimiento y la ejecución de obras sobre las rutas nacionales 22 y 151, dos corredores estratégicos para el Alto Valle y el norte de la provincia.
El gobernador Alberto Weretilneck firmó el convenio con el jefe de Gabinete de Ministros, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El acuerdo tendrá una vigencia de 20 años y permitirá que Vialidad Rionegrina intervenga de manera progresiva en sectores que seguirán formalmente bajo jurisdicción nacional.
La novedad es significativa porque, por primera vez, la Provincia tendrá capacidad operativa directa sobre rutas nacionales cuya conservación dependía de Nación. Pero el alcance del convenio es acotado: por ahora solo comprende las rutas 22 y 151.
Desde Bariloche, ese límite no es menor. La firma no incluyó definiciones sobre la Ruta Nacional 23, una obra largamente esperada por la ciudad y toda la Línea Sur para mejorar la conexión entre la cordillera y el Atlántico, ni tampoco sobre los tramos rionegrinos de la Ruta Nacional 40. En este último caso, el deterioro del corredor entre Bariloche y El Bolsón ya motivó un reclamo conjunto de los intendentes Walter Cortés y Bruno Pogliano, que pidieron una intervención de fondo ante Nación.
Un traspaso gradual, no inmediato
El acuerdo no supone que Río Negro reciba de una vez la totalidad de ambas rutas. La transferencia operativa será tramo por tramo, a medida que Nación libere cada sector de contratos, obligaciones y contingencias vigentes. Ese punto es clave porque parte de los corredores todavía tiene contratos nacionales en ejecución o situaciones administrativas pendientes.
La Provincia tampoco asumirá automáticamente deudas, certificados impagos, litigios ni obligaciones anteriores. Antes de cada incorporación, Vialidad Nacional deberá entregar proyectos, planos, estudios, relevamientos y antecedentes.
La jurisdicción seguirá siendo nacional, pero Vialidad Rionegrina pasará a tener las competencias operativas que establezca el convenio en cada tramo habilitado.
Una vez incorporados los sectores, Vialidad Rionegrina podrá realizar obras y tareas de conservación sobre calzadas, banquinas, accesos, colectoras, puentes, rotondas, señalización e iluminación. También podrá organizar la atención a los usuarios y el control operativo de esos corredores.
La primera etapa contempla intervenir aproximadamente 305 kilómetros de sectores que ya estarían en condiciones de ser incorporados. Para ese paquete inicial se proyecta un financiamiento de hasta US$60 millones.
El Gobierno provincial ya definió tres intervenciones iniciales. Una será la finalización de la rotonda de las rutas 22 y 250 en Choele Choel. Otra apunta al reacondicionamiento de la Ruta 151 entre Barda del Medio y Catriel, uno de los tramos que en los últimos años concentró reclamos por su deterioro. La tercera será una intervención en el sector de Puente 83, en Cipolletti.
Para Bariloche y la Región Sur, la ausencia más evidente en el convenio es la Ruta Nacional 23. El corredor que une la zona cordillerana con la costa atlántica lleva décadas atravesado por anuncios, contratos, paralizaciones y tramos inconclusos. Su finalización es considerada estratégica para integrar transversalmente Río Negro y mejorar el vínculo entre Bariloche, la Línea Sur, el Valle Inferior y el mar.
La otra ausencia relevante para esta zona es la Ruta Nacional 40. El corredor tiene tramos deteriorados dentro de Río Negro y, en particular, el trayecto entre Bariloche y El Bolsón viene acumulando reclamos por baches, hundimientos, banquinas en mal estado y problemas de señalización.
La situación llevó recientemente a los intendentes de ambas ciudades a acordar un reclamo conjunto para pedir una intervención integral de Nación. Por ahora, ese tramo continuará bajo el esquema vigente y no forma parte del convenio firmado este lunes.
Una planificación a 20 años
En paralelo con el acuerdo, Río Negro firmó un convenio con el Consejo Federal de Inversiones para estudiar el sistema vial que necesitará el Alto Valle durante las próximas décadas. El trabajo se realizará luego junto con Neuquén y analizará crecimiento del tránsito, nuevos accesos, colectoras, variantes y la vinculación con Vaca Muerta.
Weretilneck presentó el convenio como un cambio de enfoque después de años de reclamos a Nación. “Durante años reclamamos soluciones y vimos cómo estas rutas se deterioraban. A partir de hoy, tomamos la responsabilidad de construir una respuesta”, sostuvo.
También pidió moderar las expectativas: “No se arreglan décadas de abandono de un día para otro”.
La Provincia empieza a asumir competencias, pero deberá hacerlo de manera gradual, con financiamiento limitado y sobre rutas que acumulan problemas estructurales.












