Otra vez, un arma de fuego vuelve a ser protagonista de una escena de tensión en las calles de Bariloche. Esta vez, el hecho ocurrió a plena luz del día, en una zona céntrica y con un desenlace que pudo haber sido trágico.
Todo comenzó este miércoles a las 13:30 horas, cuando un hombre —de unos 70 años— detuvo su vehículo, un Toyota Corolla, en la parada de taxis ubicada en John O’Connor 594, en pleno centro de la ciudad. El auto quedó estacionado en un espacio reservado exclusivamente para los choferes.
Según contaron testigos, uno de los taxistas que trabaja en la parada se acercó al conductor para pedirle que retirara su vehículo. La respuesta fue tan sorpresiva como alarmante: el hombre descendió del auto y extrajo un arma de fuego, que mostró en actitud amenazante.
Ante la escena, otro taxista intervino y le pidió que bajara el arma. La tensión creció rápidamente. Fue entonces cuando los trabajadores del volante decidieron llamar al 911. Sin embargo, antes de que llegara la Policía, el hombre volvió a subir al Corolla y escapó del lugar.
El alerta policial fue inmediato. Apenas una cuadra después, en calle Gallardo, un móvil de la Policía de Río Negro logró interceptar al vehículo y detener al conductor. Aunque no hubo disparos ni heridos, la situación encendió una vez más las alarmas por el uso irresponsable de armas de fuego en la vía pública.
La investigación posterior permitió confirmar que el arma estaba registrada legalmente a nombre del agresor, aunque no era la primera vez que protagonizaba un hecho similar: ya había sido denunciado anteriormente por exhibir su arma en público, según relataron fuentes judiciales a este medio.
Los dos taxistas que fueron amenazados formalizaron la denuncia en la comisaría correspondiente, mientras la fiscalía evalúa los cargos que podrían imputarse al hombre, entre ellos amenazas calificadas y tenencia indebida de arma en contexto urbano.
En una ciudad que en los últimos meses ha registrado varios episodios con armas de por medio —incluyendo discusiones de tránsito, hechos de violencia doméstica y hasta casos en escuelas—, el caso vuelve a poner en debate el acceso a las armas y la necesidad de mayores controles sobre su uso.
“Pudo haber terminado muy mal. Está claro que no es la primera vez que este señor anda con un arma encima como si nadaâ€, dijo uno de los choferes, aún alterado por la situación.
La causa quedó en manos de la fiscalía de tu o y se esperan definiciones judiciales en las próximas horas.













