El director del Hospital Zonal de Bariloche, Víctor Parodi, llevó calma ante la consulta por una nueva variante de Influenza A detectada en el país y registrada también en la ciudad. En diálogo con Voz Radio, el médico fue directo: no se trata de un “súper virus” ni de una enfermedad desconocida, sino de una mutación dentro de un cuadro habitual que circula desde hace décadas.
“Los títulos sensacionalistas, el alarmismo… no es un súper virus. Es un virus que ha mutado de la misma gripe A que el año pasado”, explicó. Según detalló, la cepa identificada corresponde al subtipo H3N2 con una subclase conocida como “K”, que presenta un rasgo distintivo: su mayor nivel de contagiosidad. “Aparece esta variante pero en definitiva es gripe. Esa variante lo que tiene es que es más contagiosa, pero no mucho más que eso”, afirmó.
Parodi recordó que la circulación de cuadros gripales se mantiene durante todo el año, aunque con un patrón estacional claro. “Se presentan durante todo el año, lo que sí es que baja la incidencia y uno espera históricamente desarrollarse con más casos entre abril y agosto”, señaló, al analizar lo que puede ocurrir cuando llegue el próximo otoño-invierno.
La advertencia que encendió las alarmas institucionales llegó en diciembre, cuando la Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica que elevó el nivel de vigilancia en los países de la región. “Nos pusieron una alerta roja a todas las áreas de epidemiología del país y del cono sur”, indicó. Esa medida, aclaró, no implicó que hubiera un brote descontrolado, sino que exigió reforzar el monitoreo sanitario, incluyendo la vigilancia virológica para detectar variantes.
En ese marco, el Hospital Zonal comenzó a hisopar casos seleccionados bajo criterios epidemiológicos específicos. Parodi explicó que, fuera de estas alertas, no se hisopa a todos los pacientes con síntomas compatibles con gripe: el testeo suele concentrarse en personas internadas o con cuadros respiratorios severos. “Solamente se hisopa a los pacientes que se internan en terapia o en cuidados intermedios”, precisó, y aclaró que esta vez se amplió la estrategia para quienes venían del hemisferio norte y presentaban síntomas.
Así fue como se detectaron cuatro casos desde mediados de diciembre hasta los primeros días de enero, y en uno de ellos se confirmó la subclase K. Sin embargo, el director del hospital remarcó que los cuadros evolucionaron de manera habitual. “Alguna situación puntual de gravedad, pero evolucionaron en forma natural como cualquier gripe”, sostuvo, aunque remarcó que la mayoría de las personas afectadas no tenía aplicada la vacuna antigripal.
El tema escaló en la conversación pública luego de que se informara la muerte de un paciente con Influenza A en Argentina. Sobre ese episodio, Parodi fue categórico al poner el acento en el factor determinante: el riesgo no es “la cepa” por sí sola, sino las condiciones previas de salud. “Lamentablemente con una evolución fatal, pero no por la gripe en sí, sino por las comorbilidades que se complican”, explicó.
En esa línea, insistió en que la vacunación sigue siendo la herramienta central para reducir cuadros graves, con especial foco en los grupos de riesgo: mayores de 65 años, embarazadas, niños, personas con enfermedades crónicas, pacientes inmunosuprimidos y quienes tienen patologías respiratorias o cardíacas. “En relación a la vacunación, no ha cambiado nada. Esta variante no es una súper. Es una gripe”, resumió.
Parodi también advirtió que durante los meses fríos se incrementa la demanda en el sistema sanitario, muchas veces por razones que exceden el cuadro clínico. “A partir de abril hasta agosto se sobrecargan los servicios y hay mucha gente que sobrecarga más que nada porque le piden un certificado laboral”, señaló, al tiempo que recordó que una gripe real puede durar entre cinco y diez días: “Una gripe que se cura en 24 horas no es gripe”.
Entre las recomendaciones preventivas, remarcó una medida que en el ámbito hospitalario nunca dejó de ser esencial: el uso de barbijo por parte del personal de salud al atender cuadros respiratorios. “No es una condición de alerta usarlo: lo tienen que usar en la atención porque involucra la protección del personal”, indicó. Y amplió el criterio: fiebre, cefalea y dolor corporal pueden corresponder a distintas patologías —desde gripe o Covid hasta diagnósticos menos frecuentes en la región—, por lo que la protección funciona también como prevención ante riesgos mayores.
Al poner la lupa en Bariloche, Parodi destacó que los casos vinculados a esta variante representan un número mínimo en relación a la población total. “Representa para la comunidad de Bariloche entre 0,0020%”, mencionó, como forma de dimensionar el alcance real. Y planteó que el debate social no debería centrarse en la etiqueta de “súper gripe”, sino en mejorar el cuidado comunitario y sostener los esquemas de vacunación.
Incluso relativizó el peso del movimiento antivacunas como factor dominante. A su juicio, el problema principal es la caída general en la adhesión a los calendarios de inmunización. “Si todos cumplían los esquemas tendríamos erradicados hasta el sarampión”, advirtió, al mencionar también enfermedades que volvieron a reaparecer en los últimos años.
En cuanto a la vacuna antigripal, explicó que las formulaciones actuales contemplan cepas de Influenza A y B, y que el H3N2 ya está incluido en las vacunas 2025. “Hoy tenés H3N2 con subclase K, pero la H3N2 viene contemplada ya en las vacunas del 2025”, afirmó. Y anticipó que se espera el arribo de las dosis 2026 para marzo, cuando se define la estrategia de vacunación previa al invierno.













