“Hace dos años que arrancamos, ya construimos 24 estufas en la ciudad de Barilocheâ€, resume Nano Ghiliberti, impulsor del Proyecto Estufas, una iniciativa que nació de la urgencia de enfrentar el frío en una ciudad donde el acceso al gas no está garantizado para todos.
El criterio de selección fue claro: “En su gran mayoría, en casas de familia priorizamos madres solteras con infancias en la casa y bueno, también en algunos centros comunitarios barriales también hemos construidoâ€. La raíz del problema, advierte, es estructural: “Un crecimiento sin planificación en la ciudad, que no hay red de gas para todos los vecinos en una ciudad tan fríaâ€.
Ghiliberti lo dice sin rodeos: “Si vos te cagás de frío, perdón, pero lo voy a decir en criollo, si vos te cagás de frío a la noche, al otro día es mucho más difícil salir intentar estudiar en la escuela o salir a laborar para parar la olla o descansar… Bueno, en una ciudad como Bariloche pasar frío te hace mucho más difícil todo esoâ€.
El diseño de las estufas que promueve el proyecto tiene tres beneficios centrales: “Consume la mitad de la leña para generar el mismo calor que una salamandra; mantiene la temperatura por 12 horas, luego de apagado el fuego y combustiona los gases de forma tal que ningún gas nocivo queda dentro de la viviendaâ€. Además, asegura, “la llama nunca toca el tiraje, entonces reducimos un montón el riesgo de incendio que sabemos en Bariloche los problemas que traeâ€.
Lejos de ser solo funcionales, generan un nuevo punto de encuentro en los hogares: “Es una estufa grande, eficiente, segura y también es muy bonita… nos pasa que construimos la estufa, después la vamos a visitar a un par de días y nos encontramos que reorganizaron toda su casa alrededor de la estufaâ€.
Una construcción comunitaria
Más allá de lo técnico, el corazón del proyecto está en su metodología: “Sobre todo la vuelta comunitaria, ¿no? Porque no es que llegamos a una casa y construimos una estufa y nos vamos, sino que la estufa se construye en un taller comunitario con vecinosâ€.
Ese formato multiplica los efectos: “En esa jo ada, además de dar una mano, [los vecinos] se llevan los conocimientos, los planos para poder replicar la estufa en sus casas y junto con la familia. Vamos haciendo ahí un fortaleciendo los vínculos como comunidad, que eso nos enamora muchísimo también del proyectoâ€.
Hasta ahora, la autogestión fue la clave. “Por ahora nunca vendimos la estufa porque estamos abordando en casas que realmente no tienen la posibilidad de pagarla. Con el esfuerzo de la comunidad hacemos el malabar que sea necesario para que la estufa aparezcaâ€, relata Ghiliberti.
Pero los desafíos no son menores. “Tenemos el gran desafío y el gran sueño de tener nuestro espacio propio. Ahora tenemos un depósito en el que no podemos laburar, simplemente dejamos herramientas y materiales y estamos queriendo tener un espacio propio para probar un nuevo diseño de estufa que tenemos ahí casi listo, y poder armar quizás una unidad productiva y bueno, que escale el proyectoâ€.

La urgencia es clara: “Estamos urgidos de encontrar un espacio físico, un taller, galpón, una casa, lo que sea que podamos alquilar para poder usar de sede y poder seguir escalando este hermoso proyectoâ€.
A esa necesidad se suma la de recursos: “La cámara de combustión la vamos a empezar a construir en ladrillo refractario, que es mucho más caro. Así que bueno, también estamos viendo cómo intensificar el malabar de conseguir la guitaâ€.
El financiamiento llega de múltiples formas: “Buscamos financiamiento, bueno, desde aportes individuales, de materiales o de guita o hacemos eventos, hemos hecho locro, hemos hecho peña para vender, para juntar para estufa. Por suerte [siempre] lo logramos con la ayuda de muchas personasâ€.
El proyecto se sostiene también en la confianza. “Lo que tenemos ahora es un linktree en el que tenemos los planos de las estufas que están abiertos, tenemos fotos de los talleres, tenemos un archivo de transparencia en el que todos los que aportaron sale su nombre y cuánto aportaron y en la columna siguiente sale en qué gastamos esa y la foto de la factura. Hay un mapeo también con los pines en Google Maps de las 24 estufas construidas en Barilocheâ€.
Quienes quieran sumarse pueden hacerlo a través de linktr.ee/proyectoestufasbariloche o comunicándose directamente al WhatsApp de Nano Ghiliberti: 2944 15 1419.














