En medio de jornadas dramáticas marcadas por el avance del fuego, la naturaleza ofreció finalmente un respiro largamente esperado. Durante las últimas horas, lluvias persistentes comenzaron a caer sobre amplias zonas de la Comarca Andina del Chubut, incluyendo el Parque Nacional Los Alerces, Esquel, El Hoyo, Epuyén y sectores rurales como Rincón de Lobos, modificando el escenario de los incendios forestales que mantienen en vilo a toda la región cordillerana.
El cambio en las condiciones meteorológicas fue recibido con alivio tanto por los brigadistas como por las comunidades afectadas. La humedad permitió bajar la temperatura del ambiente, reducir la intensidad de los focos activos y humedecer el combustible vegetal, un factor clave para facilitar las tareas de contención tras días de combate extremo, con altas temperaturas y fuertes ráfagas de viento.
Desde Bariloche, donde se sigue de cerca la evolución de los incendios por su impacto regional y por la derivación de heridos, fuentes vinculadas al operativo remarcaron que la lluvia genera una oportunidad estratégica: no significa el fin del incendio, pero sí un punto de inflexión que permite reforzar líneas de defensa, asegurar perímetros y avanzar sobre sectores que hasta ahora resultaban inaccesibles.
En localidades como Epuyén y El Hoyo, donde el humo y la cercanía de las llamas habían generado escenas de alta tensión, el agua caída también trajo alivio a los vecinos de las zonas de interfase, mejorando la calidad del aire y reduciendo el riesgo inmediato sobre viviendas e infraestructura.
Un respiro para los combatientes, pero con guardia activa
Las autoridades y los equipos técnicos coincidieron en que, pese a la mejora, el operativo continúa. La lluvia ayuda a controlar el fuego superficial, pero persiste la necesidad de realizar tareas de enfriamiento, liquidación de puntos calientes y guardias de ceniza para evitar reactivaciones una vez que cesen las precipitaciones.
Este paréntesis climático también permite reorganizar turnos y aliviar el desgaste físico del personal, luego de jornadas extenuantes en condiciones extremas. La respuesta solidaria de la comunidad —con donaciones, acompañamiento y logística— sigue siendo un componente central.
Dos heridos graves, atendidos en Bariloche
El incendio desatado en la zona de Epuyén dejó hasta el momento dos personas heridas durante las tareas de combate. El caso más grave corresponde a un brigadista que sufrió quemaduras en el 54% de su cuerpo. Debido a la magnitud de las lesiones, fue trasladado de urgencia al Hospital Zonal Ramón Carrillo de San Carlos de Bariloche, donde permanece internado con atención especializada.
También resultó herido un vecino de Lago Puelo, Manuel Hidalgo, quien colaboraba de manera voluntaria en el combate del fuego. Quedó atrapado mientras avanzaban las llamas y sufrió quemaduras en aproximadamente el 20% de su cuerpo. Al igual que el brigadista, fue derivado al hospital barilochense, mientras familiares y allegados iniciaron una colecta solidaria para afrontar los costos de su tratamiento y recuperación.
*Foto archivo Gobierno de Rio Negro














