a discusión por la reforma de la Carta Orgánica de Bariloche entrará en los próximos días en una nueva etapa, con un proceso de participación ciudadana que buscará reunir propuestas, opiniones y prioridades de distintos sectores de la comunidad.
La metodología fue presentada este jueves durante una nueva reunión de la Comisión Especial para la Reforma de la Carta Orgánica, que funciona en el Concejo Municipal y reúne a concejales, representantes del Ejecutivo y equipos técnicos.
El trabajo estará a cargo del Instituto de Gestión de Ciudades (IGC), vinculado a la Universidad Nacional de Río Negro, junto al centro CIETES, que brindarán asistencia técnica y metodológica para organizar las instancias participativas.
Cómo podrán participar los vecinos
El esquema prevé distintas herramientas para recoger aportes en varios puntos de la ciudad. Entre las actividades anunciadas habrá entrevistas, mesas temáticas, microtalleres, encuestas y espacios de participación al paso.
También se pondrá en marcha un banco de iniciativas ciudadanas, destinado a recibir propuestas concretas sobre aspectos que podrían incorporarse o modificarse en la Carta Orgánica.
Las actividades se desarrollarán tanto en el Puerto San Carlos como en los Centros de Atención y Articulación Territorial del Municipio, con la intención de ampliar la participación más allá del área céntrica.
No sólo recoger propuestas, también explicar qué puede cambiarse
Según lo expuesto durante la reunión, uno de los objetivos será explicar a los vecinos qué es la Carta Orgánica, qué temas regula y cuál es el alcance real de una reforma, para que las propuestas que surjan puedan vincularse con las competencias municipales.
Ese punto cobra relevancia porque la elección de convencionales prevista para el 1° de noviembre abrirá posteriormente un proceso específico de revisión de la norma que organiza institucionalmente al Municipio.
El presidente del Concejo, Gerardo Del Río, sostuvo que el proceso previo debe aportar material para esa etapa y remarcó que la reforma debe sostenerse sobre criterios institucionales.
“Este tiene que ser un evento que refleje la institucionalidad”, señaló. También consideró que el proceso participativo podrá convertirse en material de consulta para quienes tengan luego la responsabilidad de discutir las modificaciones.
Desde el IGC plantearon que la participación debe abarcar a distintos sectores y generaciones, con una mirada sobre el funcionamiento de Bariloche durante las próximas dos décadas.
La intención es que las opiniones recogidas antes de la Convención no queden limitadas a dirigentes políticos o especialistas, sino que incorporen también experiencias y demandas de quienes viven en los distintos barrios.












