La Legislatura de Río Negro aprobó por mayoría el convenio que transfiere al Municipio de Bariloche la jurisdicción plena sobre la avenida Exequiel Bustillo, una de las principales arterias de la ciudad y eje cotidiano de circulación para miles de residentes de la zona oeste.
El acuerdo, firmado el 19 de marzo entre la Provincia y el Municipio, comprende el tramo que va desde el Monolito hasta la rotonda de acceso al Hotel Llao Llao. Con la ratificación legislativa, la administración local pasará a tener responsabilidad exclusiva sobre el mantenimiento de la calzada, la señalización, el ordenamiento del tránsito y las políticas de seguridad vial.
Pero la votación dejó expuesto el punto que probablemente marcará la discusión de los próximos meses: Bariloche recibe la capacidad de decidir sobre la Bustillo, pero también una avenida que requiere inversiones muy superiores al mantenimiento cotidiano.
La oposición acompañó la transferencia, aunque planteó dudas sobre los recursos que tendrá el Municipio para afrontar ese desafío. El oficialismo respondió que el traspaso fue acordado con el intendente Walter Cortés y negó que el Gobierno provincial busque desprenderse de un problema.
La fundamentación política del proyecto estuvo a cargo del legislador de Juntos Somos Río Negro Carlos Valeri, quien sostuvo que el crecimiento de Bariloche terminó convirtiendo a la Bustillo en una avenida urbana pese a conservar durante años una administración vinculada a su antiguo carácter de ruta.
“Con el paso de los años, la ciudad creció alrededor de la avenida Bustillo y ya no tenía sentido que siguiera funcionando como parte de una ruta provincial, con problemas de mantenimiento y superposición de jurisdicciones”, afirmó.
Una parte importante de las dificultades para intervenir sobre calles, costas, rutas y espacios públicos surge de la cantidad de organismos con competencia sobre un mismo territorio. Valeri mencionó al Ejército Argentino, Gendarmería, Prefectura Naval, Parques Nacionales, el Departamento Provincial de Aguas y Vialidad Rionegrina, entre otros.
Según explicó, esa fragmentación termina demorando respuestas que para un vecino son esencialmente municipales: reparar una calzada, colocar señalización, ordenar el tránsito o intervenir después de un accidente. En ese sentido, calificó el traspaso como “la mejor solución” acordada entre el gobernador Alberto Weretilneck y Cortés.
Qué cambia para Bariloche
Una vez concretada la transferencia, el Municipio tendrá a su cargo de manera plena la conservación y mantenimiento de la traza, la señalización horizontal y vertical y la regulación del tránsito. También deberá definir autorizaciones para usos especiales y obras complementarias.
La cesión incluye un aspecto menos visible pero relevante: Bariloche asumirá las responsabilidades civiles, administrativas y patrimoniales que puedan derivarse de accidentes, daños o incumplimientos relacionados con el estado de la avenida y su señalización.
La legisladora María Laura Frei, del bloque PRO Unión Republicana, votó a favor, aunque convirtió su intervención en una advertencia sobre el estado en el que Bariloche recibirá la avenida. “Hay que decir las cosas como son”, planteó. Y definió a la Bustillo como “una avenida totalmente rota”, con pozos, sectores deteriorados y problemas de señalización.
Para Frei, la discusión no pasa por cuestionar que el Municipio pueda administrarla mejor, sino por determinar quién financiará las obras necesarias para recuperar una traza que arrastra años de problemas.
La legisladora recordó las obras de modernización iniciadas en 2020 y sostuvo que para 2023 los trabajos estaban paralizados, existían obligaciones pendientes con la empresa contratista y ni siquiera se había completado el primer kilómetro previsto. Aunque el convenio contempla un aporte provincial, Frei consideró insuficiente que la asistencia quede reducida a un desembolso puntual.
“Vamos a votar a favor, pero descentralizar sin plata no es autonomía, es sacarse un problema de encima”, concluyó.
El oficialismo rechazó que Provincia se desprenda del problema
Facundo López, presidente del bloque de Juntos Somos Río Negro, salió a responder esa interpretación. “No es que nosotros nos quisimos sacar la Bustillo de encima”, afirmó. Según relató, el esquema surgió de conversaciones entre Weretilneck y Cortés, y fue el intendente quien planteó que la avenida debía administrarse desde Bariloche porque “no es una ruta, sino una calle urbana”.
López insistió además en diferenciar este acuerdo de las transferencias de rutas que el Gobierno nacional propone hacia las provincias. “Nosotros no hicimos la gran Gobierno Nacional”, lanzó.
El legislador cuestionó que Nación haya reducido el financiamiento vial mientras continúa recaudando impuestos vinculados a los combustibles y pretende trasladar responsabilidades sin acompañarlas con recursos suficientes. En el caso de Bustillo, aseguró, existe un aporte provincial previsto y un acuerdo entre los dos niveles de gobierno.
El referente de JSRN reconoció que el deterioro de la avenida exige una inversión de otra escala. “Con bacheo y arreglos no alcanza”, sostuvo. Y agregó: “Todos los días los barilochenses tienen dificultades para movilizarse, por lo que en algún momento habrá que darle una solución definitiva”.
El jefe del bloque oficialista planteó que una transformación integral dependerá de conseguir financiamiento externo y eventualmente del acompañamiento del Gobierno nacional.












