La investigación por el homicidio de Tomás Alarcón sumó nueva evidencia y continuará abierta hasta el 3 de noviembre. Rodrigo Borg, acusado de haberle dado la puñalada mortal, seguirá detenido en el penal de Viedma durante ese período.
La decisión fue adoptada este lunes por la mañana en una audiencia virtual encabezada por el juez César Lanfranchi. El fiscal Guillermo Lista reformuló la acusación original, incorporó precisiones sobre el ataque y sostuvo que las nuevas pruebas mantienen la calificación de homicidio simple.
La modificación adquiere relevancia porque la defensa había introducido previamente la posibilidad de que Borg hubiera actuado bajo un “exceso en la legítima defensa”. Sin embargo, según explicó la Fiscalía, los elementos reunidos hasta ahora respaldan la hipótesis de un ataque con intención de matar.
La defensora pública Ana Vera no se opuso a la ampliación del plazo ni a que Borg continúe detenido, aunque dejó abierta la posibilidad de volver a pedir su liberación o una medida menos restrictiva antes de noviembre.
La acusación
La Fiscalía ubicó el hecho entre las 11 y las 12 del domingo 8 de marzo, sobre la vereda del Hospital Zonal, en Otto Goedecke, entre Moreno y Elflein.
Según la acusación, horas antes Borg y Alarcón habían participado, junto con otras personas, de un encuentro posterior a una salida nocturna en la piscina del subsuelo de un edificio de Moreno al 730. El departamento era alquilado por una mujer identificada como Natalia Flores.
Alrededor de las 11.30, Borg se retiró del lugar y siguió a Alarcón. Según la reconstrucción presentada durante la audiencia, iba acompañado por otras tres personas y lo interceptó cuando caminaba con otro joven.
El acusado le reclamó un teléfono celular que consideraba de su propiedad y que, según la Fiscalía, podía estar en poder de Alarcón o de su acompañante. La acusación sostiene que Borg había tomado previamente un cuchillo de un cajón de la cocina del departamento. El arma tenía una hoja de unos diez centímetros.
En la vía pública, siempre de acuerdo con la versión fiscal, lo atacó con la intención de matarlo y le dio una puñalada por encima del ombligo.
Alarcón logró ser asistido de inmediato porque el ataque ocurrió frente al hospital. Fue atendido en la vereda, ingresó de urgencia a la guardia y llegó al quirófano en estado crítico. La herida cortante dañó vasos sanguíneos centrales y le seccionó la arteria aorta. La muerte fue atribuida a las lesiones hepáticas y vasculares y a una pérdida masiva de sangre.
La Fiscalía mantiene que Borg actuó con intención homicida. La investigación anterior ya había establecido que la víctima recibió una sola puñalada, pero de características letales.
Después del ataque, Borg se retiró del lugar. Fue localizado más tarde en la zona de Esandi y Panamá, a bordo de un Volkswagen Bora en el que viajaba con sus padres.
La defensa había sostenido en una audiencia anterior que no intentaba escapar, sino que se dirigía a entregarse en una dependencia policial. La Fiscalía, por el contrario, destacó que se fue sin asistir a Alarcón y que el cuchillo utilizado nunca fue recuperado.
Qué cambió en la acusación
La reformulación no modificó el delito principal atribuido a Borg. Continúa acusado de homicidio simple. Lo que hizo la Fiscalía fue incorporar evidencia reunida durante los últimos meses y precisar algunos aspectos de la secuencia: el lugar exacto del ataque, la asistencia recibida por Alarcón, el ingreso al quirófano y las causas médicas de la muerte.
Lista sostuvo que esos elementos fortalecen la acusación original y permiten mantener la hipótesis de que la puñalada fue realizada con intención de matar.
La diferencia es importante frente a la posibilidad planteada por la defensa de un exceso en la legítima defensa. Esa figura supone que una persona respondió ante una agresión o un peligro real, pero utilizó una fuerza mayor de la permitida.
Por el momento, la Fiscalía no considera que las pruebas acompañen esa interpretación. La acusación sigue describiendo a Borg como quien inició el ataque armado después de reclamar el teléfono.
El fiscal pidió tres meses más para completar la investigación porque todavía hay diligencias pendientes. Entre ellas se encuentra un informe de la Oficina de Investigación en Telecomunicaciones y la apertura de teléfonos celulares, prevista para septiembre.
El análisis de los dispositivos podría aportar mensajes, llamadas, ubicaciones u otros registros relacionados con el encuentro previo, la discusión por el celular y los movimientos posteriores al ataque.
La defensa aceptó que la investigación se extienda hasta el 3 de noviembre. “Nos encontramos trabajando en una salida alternativa. Mi cliente va a aceptar lo que dice la Fiscalía”, expresó Vera durante la audiencia.
La abogada no explicó qué tipo de solución analiza ni cómo podría aplicarse en una causa por homicidio. Tampoco anticipó si la estrategia implica reconocer parte de los hechos, discutir la intención atribuida a Borg o buscar otro encuadre legal.
Borg continuará alojado en el penal de Viedma mientras avanza la causa. La defensa tampoco se opuso a la extensión de la prisión preventiva, aunque aclaró que ese consentimiento no le impide solicitar en cualquier momento que la medida sea revisada. “Más allá de que estamos aceptando una prórroga, en cualquier momento puedo pedir la revocación”, advirtió Vera.
El juez Lanfranchi tuvo en cuenta el acuerdo entre la Fiscalía, la defensa y la querella y extendió tanto la investigación como la detención hasta el 3 de noviembre.
La familia de Alarcón participa del proceso mediante una querella representada por los abogados y exfiscales Tomás Soto y Martín Govetto.
Borg ya había intentado obtener la prisión domiciliaria en marzo. En aquella oportunidad, otro juez rechazó el pedido al considerar que seguía existiendo riesgo de que pudiera afectar la investigación. La defensa había propuesto que permaneciera en una vivienda con control electrónico.
*Foto: Rodrigo Borg durante la audiencia desde el penal de Viedma.











