El nombre de Ezequiel Gutwein (@ezequielgood.tattoo) resonó con fuerza en redes sociales hace apenas unos días. El tatuador barilochense se convirtió en el protagonista de una historia que combina arte, técnica y una figura emblemática del fútbol argentino: Sergio “Chiquito” Romero, arquero de Boca Juniors. En una entrevista con Radio Con Vos Patagonia, Gutwein compartió detalles sobre el imponente trabajo de espalda completa que realizó en el futbolista, sus inicios como tatuador, su evolución profesional y las experiencias con otros clientes famosos.
“Tuvo mucha repercusión y sí, la verdad que es un trabajo bastante impresionante por también lo que mide Chiquito Romero. Me llamó la atención cuando lo vi, no pensaba que fuera tan imponente”, comentó Ezequiel. A su vez, reveló una curiosidad familiar: “Él me contaba que es el más chico de los hermanos, porque tiene un hermano que juega al básquet en Comodoro de 2,13 metros, después tiene otro hermano de 2,20 metros. Y me contaba que no le hicieron hacer trabajo para crecimiento porque se iba a ir muy alto para ser arquero”.
El proyecto comenzó hace unos meses, cuando el arquero de Boca lo contactó a través de Instagram. “Hace aproximadamente cuatro meses, me empezó a hablar. Ya me seguía en Instagram hacía seis meses. Y hace cuatro meses me dice: ‘che, Eze, mirá que paramos para la fecha de Navidad’, porque ellos descansan justo 10 días. La mayoría se va de vacaciones, él no porque tiene a su pareja trabajando en Gran Hermano. Entonces me dijo: ‘vamos a hacerlo en esta fecha para poder descansar el tatuaje'”.
El diseño, según explicó Ezequiel, fue planeado con antelación. “De la idea veníamos hablando hace un mes atrás, más o menos, porque estaba entre la espalda y el brazo, y yo le ofrecí la espalda porque obviamente tiene otro impacto visual. Se ve mucho mejor, la lectura es mejor en lo que es la parte del cuerpo”.
El tatuaje representa una familia de leones: “Tenía muchos elementos, son 4 cachorros, un león grande y una leona. Cada cachorrito representa a sus hijos con sus personalidades. Por eso hay uno que tiene la boca abierta, los otros dos más abajo están debajo de la leona, que siempre están apegados a la mamá. Cada uno tiene su impronta, no es que fue así al azar y lo pusimos”.
Un camino trazado desde el dibujo
Gutwein tiene una larga relación con el dibujo: “Dibujo desde los 14 años y tengo 34, hace 20 años que dibujo, pero trabajo como tatuador hace 12. Es necesaria la base del dibujo, pero todas estas fotografías trato de ir trabajándolas con el tema digital. Un poco las imágenes que me gustan, las expresiones, después corrijo la mirada, manejo los contrastes y demás”.
Con respecto a las técnicas, explicó su preferencia por los tatuajes en negro y piel: “He probado otros estilos y con colores, pero lo que vi en estos años es que lo que más queda con el paso del tiempo es el negro y lo que más luce es la piel. Porque no hay un tono claro como el blanco para que perdure”.
Su trayectoria incluye una lista considerable de jugadores del fútbol argentino. “El primero fue Pablo Díaz, que juega en River. Después Andrés Herrera, David Martínez, Pol Fe ández, Cristian Medina, Equi Fe ández. Ahora tengo programado para la fecha FIFA a Toto Belmonte, de Boca”.
Gutwein también destacó que en otros países existen métodos para acelerar el proceso. “En algunos lugares hay salas donde te inte an un día, te duermen y avanzan con el tatuaje mucho más rápido. Acá todavía no está tan desarrollado eso”.
De Bariloche al mundo
Aunque tiene su base en Bariloche, viajar es una parte esencial de su profesión. “Nosotros, como tatuadores, no tenemos una carrera universitaria. La única manera de crecer es viajar a otros estudios, tatuar con gente que hace lo mismo que vos. Siempre aprendes algo nuevo: una técnica, un elemento. Eso lo aplico después cuando vuelvo a mi estudio”.
Sus comienzos fueron en Buenos Aires, donde estudió diseño gráfico en la FADU. “Me fui a estudiar a los 20 años. Mientras estudiaba diseño, tenía que solventarme los gastos. Empecé a tatuar. Un día dije: ‘me sale dibujar, la herramienta principal es la piel’. Dejé la facultad después de dos años y me dediqué por completo al tatuaje“.
El cambio no fue sencillo. “Una locura, porque imaginate decirle a tus padres que dejás todo para tatuar. Pero aposté por algo que hoy funciona. Cobro lo que vale mi trabajo más que nada por el conocimiento y la pasión que uno le pone”.
La experiencia con ‘Chiquito’ Romero
El tatuaje de Romero requirió dos días completos de trabajo y un día previo de diseño. “Fui hasta su casa, le saqué una foto a la espalda, trabajé en el diseño con el iPad y luego lo imprimí. Además, teníamos que tapar una frase que tenía tatuada, una oración del Padre Nuestro, que él después quiere volver a hacerse”.
Finalmente, Gutwein compartió su pasión por el fútbol y cómo impactó en esta experiencia: “Soy futbolero, a mí me gusta mucho el fútbol. Estar con Chiquito Romero, un arquero que nos hizo llegar a la final de un Mundial, fue muy loco. Pero trato de no pensar en eso porque si no, me distraigo”.
El tatuador cerró la charla destacando la importancia del cuidado posterior. “El problema más común es la exposición al sol. Las tintas tardan en asentarse y el sol puede alterar los tonos. También es importante evitar la actividad física intensa y las piletas con cloro durante los primeros días de cicatrización”.
Con una agenda repleta de compromisos y proyectos, Ezequiel sigue consolidando su nombre como uno de los tatuadores más destacados del país, llevando el arte en la piel a cada rincón donde su aguja deja marca.
*Escuchá la entrevista completa:













