La discusión sobre la presión tributaria volvió a instalarse con fuerza en el sector empresario. Esta vez fue Leo Marcasiano, presidente de la Federación de Empresas de Bariloche (FEEBA) y referente regional de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), quien cuestionó las recomendaciones formuladas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y reclamó una reforma impositiva integral que reduzca la carga sobre la producción y el empleo.
Durante una entrevista en Voz Radio, Marcasiano sostuvo que las medidas sugeridas por el organismo internacional apuntan a incrementar la recaudación a través de tributos que impactan directamente sobre trabajadores, monotributistas y pequeños comercios, mientras dejan sin resolver lo que considera los principales problemas estructurales del sistema tributario argentino.
“Son reformas regresivas que reducen el poder adquisitivo de los trabajadores y encarecen la formalidad para los sectores de menores ingresos. No tocan ninguno de los impuestos distorsivos que verdaderamente frenan la producción y la generación de empleo”, afirmó.
El dirigente empresario cuestionó especialmente la posibilidad de ampliar el universo alcanzado por el Impuesto a las Ganancias, aplicar IVA a actividades hoy exentas y aumentar las cuotas del monotributo. A su entender, ese camino terminaría afectando el consumo interno en un momento en el que gran parte del sector comercial espera señales de recuperación.
“Lo que necesitamos es que la gente tenga más capacidad de consumo. Si se castiga el bolsillo de los trabajadores y de los pequeños comerciantes, se termina afectando toda la cadena económica”, sostuvo.
Marcasiano planteó que la discusión debería concentrarse en tributos que, según afirmó, generan una acumulación de costos a lo largo de todo el proceso productivo. En ese punto volvió a cuestionar el impuesto sobre los Ingresos Brutos y diversas tasas municipales que se aplican en distintas etapas de la actividad económica.
Para ilustrarlo, utilizó el ejemplo de la cadena de producción del pan. Según explicó, el productor agropecuario, el molino, el distribuidor y el comerciante pagan impuestos provinciales en cada eslabón, trasladando esos costos hasta el precio final que termina abonando el consumidor.
Otro de los puntos centrales de su análisis fue el sistema de retenciones bancarias y percepciones impositivas. Marcasiano sostuvo que muchas empresas terminan acumulando saldos a favor porque los fiscos provinciales retienen montos superiores a los que finalmente corresponden.
“Funciona como un préstamo obligatorio y gratuito que las pymes le hacen al Estado”, afirmó.
Según explicó, el problema se profundiza con las operaciones realizadas mediante medios de pago digitales o tarjetas emitidas en otras jurisdicciones, donde se generan retenciones que luego resultan muy difíciles de recuperar.
El dirigente también cuestionó la diversidad de tasas municipales que existen en todo el país y consideró que el actual contexto económico abre una oportunidad para discutir una reforma más amplia.
“Estamos en las puertas de una nueva economía y es momento de hablar de estas cosas”, señaló, al tiempo que confirmó que representantes de distintas cámaras empresariales mantienen reuniones con legisladores nacionales para analizar posibles cambios en la estructura tributaria.
En su comparación con otros países de la región, mencionó el caso de Paraguay, donde la presión impositiva sobre la actividad económica es considerablemente menor, y advirtió que en Argentina la carga tributaria se concentra sobre una porción reducida de contribuyentes.
“La mitad paga y la mitad no paga nada. Entonces el Estado sale a buscar recursos donde los tiene más a mano. Como decimos habitualmente, se dedica a la caza dentro del zoológico”, graficó.
Marcasiano consideró que el desafío de fondo no pasa por aumentar la presión sobre quienes ya tributan, sino por ampliar la base de contribuyentes y simplificar un sistema que hoy, según afirmó, desalienta inversiones y nuevos emprendimientos.
“Uno quiere poner la cabeza en producir, en innovar, en generar empleo. Pero termina gastando una enorme cantidad de energía tratando de entender y cumplir con un esquema impositivo extremadamente complejo. Hay empresas que terminan pagando más impuestos de lo que obtienen de ganancia. Es una locura”, concluyó.












