Después del nuevo desprendimiento registrado durante el fin de semana en la Barda del Ñireco, el Municipio salió a explicar el estado de la obra y sostuvo que la inestabilidad del terreno está vinculada con dos problemas acumulados durante años: la presencia de basura enterrada y la existencia de vertientes de agua.
En diálogo con el móvil de Voz Radio 103.7, la subsecretaria de Servicios Generales, Pamela Inostroza, afirmó que el sector se encuentra actualmente en plena etapa de intervención y que los trabajos incluyen muros de contención, gaviones, terraplenes y perfilado de la barda. “Hace un año ya que estamos trabajando en el área de la barda”, explicó.
La funcionaria confirmó que durante el fin de semana hubo un desmoronamiento de tierra y residuos, aunque sostuvo que no se trató de un hecho aislado. “Cayó muchísima. En realidad no es la primera vez, se viene cayendo la basura. Al nosotros hacer el movimiento del suelo queda toda esa parte inestable”, señaló.
Uno de los puntos centrales de la explicación municipal fue el estado histórico del lugar. Según Inostroza, cada vez que las máquinas avanzan sobre el terreno aparece una importante capa de residuos acumulados.
“Lamentablemente funcionó la barda como basurero por décadas”, afirmó. La situación obliga, según explicó, a realizar tareas de limpieza antes de continuar con cada tramo del muro.
“Cada vez que vamos avanzando los trabajos del muro de contención, va la máquina y tiene que antes de empezar sacar la basura. Hay muchísima, muchísima basura. Hay una capa importante”, describió. A eso se suma la presencia de agua. “También agregarle que es una zona donde hay muchas vertientes. Entonces, a medida que va avanzando el muro, vamos sacando la capa de base y canalizando el agua”, explicó.
La respuesta municipal llega después de que vecinas del barrio Lera reclamaran detener los trabajos y cuestionaran públicamente que no se hubiera realizado un estudio previo del terreno. Inostroza no respondió específicamente a esa afirmación, aunque defendió la metodología que se está utilizando.
Explicó que, a medida que avanza la obra, se perfila la barda para darle la forma necesaria y permitir la colocación de las estructuras de contención.
“Vamos a ir perfilando la barda porque hay que darle la forma para que pueda ir el muro de contención y estén los gaviones”, señaló. El Municipio prevé una primera etapa con 100 gaviones. Además, la calle todavía no se encuentra terminada en toda su configuración.
“Tenemos pavimentada recién una sola mano, nos falta la otra mano, por eso se ve angosto. Estamos en obra, todavía no está terminado”, explicó.
Qué hizo el Municipio después del desprendimiento
Tras el derrumbe, las cuadrillas regresaron al sector con maquinaria pesada. “Estuvimos el fin de semana con la retro, fuimos a sacar toda la basura que había, levantamos todo lo que más se pudo”, relató Inostroza.
Este lunes, según agregó, los trabajos continuaron desde temprano sobre el terraplén, mientras en paralelo seguía la construcción del muro. La funcionaria sostuvo además que existe presencia permanente de responsables municipales en la obra. “Estamos siempre en la zona”, afirmó.
Consultada específicamente sobre la preocupación expresada por habitantes del lugar, Inostroza negó que el desprendimiento haya puesto en peligro las viviendas cercanas. Explicó que el sector afectado corresponde a la traza por donde antiguamente pasaba la calle Los Coihues.
No existe todavía una fecha precisa de finalización de la obra. El ritmo dependerá en buena medida del clima. “Apenas están los días lindos avanzamos con el muro, pero es un trabajo que se hace despacio porque hay que hacerlo bien”, señaló. Y estimó: “Ojalá que para el verano podamos terminar”.
Inostroza explicó que, después del muro y los gaviones, está prevista una etapa de parquización. La propuesta incluye además iluminación, bancos, una senda peatonal y la finalización de la calle doble mano.
Un problema que continúa: todavía arrojan basura
La propia funcionaria reconoció que, pese a las tareas de limpieza, el lugar sigue siendo utilizado como microbasural. “Hoy pasé a la mañana y había hojas de repollo, botellas de aceite. Es como que lo usan de vertedero: lo que no les sirve va a parar ahí”, relató.
Antes de avanzar con determinados sectores del muro, dijo, los trabajadores deben retirar nuevamente residuos arrojados desde arriba. “Lamentablemente se sigue usando de vertedero”, resumió.
Inostroza amplió además la explicación al problema de los microbasurales en otros puntos de la ciudad. Aseguró que el Municipio dispone actualmente de alrededor de 30 contenedores, que van rotando por diferentes barrios en coordinación con las juntas vecinales.
Mencionó trabajos recientes en las 112 Viviendas y adelantó intervenciones en distintos sectores de San Francisco. “Los contenedores siguen saliendo llenos”, reconoció.
La funcionaria sostuvo que existe un buen nivel de coordinación con los presidentes de las juntas vecinales, aunque pidió paciencia porque la demanda supera la disponibilidad inmediata de equipos.
También confirmó que inspectores municipales realizan notificaciones cuando detectan acumulaciones indebidas de residuos.













