La historia del gurú ruso que lideraba una secta en Bariloche sumó un nuevo capítulo judicial. El juez federal Gustavo Zapata decidió extender hasta diciembre la prisión preventiva de Konstantin Rudnev, acusado de encabezar una organización criminal dedicada a la trata de personas y la explotación sexual.
La resolución fue tomada el vie es pasado, durante una audiencia clave en la que vencía el plazo inicial de su detención. Según el fallo, la prórroga se justifica por la “complejidad de la causa†y la necesidad de avanzar en la investigación, que tiene como fecha límite marzo de 2026 para la presentación de la acusación formal.
Rudnev, un ciudadano ruso con antecedentes judiciales en el exterior, fue arrestado en marzo en un operativo realizado en la ciudad rionegrina. Desde entonces permanece detenido, mientras se lo investiga como el supuesto líder de una red que captaba jóvenes bajo falsas promesas y las sometía a condiciones de servidumbre y abuso.
En julio, el tribunal rechazó un pedido de prisión domiciliaria presentado por la defensa del imputado, que argumentaba problemas de salud. Sin embargo, los informes médicos del Servicio Penitenciario Federal desestimaron esa versión.
A diferencia de Rudnev, los otros 20 imputados —19 mujeres y un hombre— fueron excarcelados el pasado 7 de abril. Aunque siguen ligados a la causa, se encuentran bajo estrictas medidas cautelares. Para el juez Zapata, está probado que todos formaban parte de una organización criminal que operaba desde Bariloche, pero con conexiones inte acionales.
Una madre, un bebé y un intento de fraude migratorio
La causa se inició a partir de un hecho inusual: en marzo, una joven rusa de 22 años dio a luz en un hospital público de Bariloche. Según la investigación, el nacimiento habría sido planificado para registrar al bebé como hijo de Rudnev, con el objetivo de otorgarle la nacionalidad argentina y así evitar un pedido de captura inte acional emitido por Montenegro.
Esa pista permitió abrir una investigación más amplia, centrada en el análisis de dispositivos electrónicos secuestrados, testimonios y reconstrucción de vínculos entre los miembros del grupo.
Aunque la Justicia trabaja únicamente con pruebas recolectadas en territorio argentino, se sospecha que la estructura que dirigía Rudnev tiene ramificaciones en otros países. Incluso hay órdenes de captura activas en el extranjero, vinculadas a casos similares.
La causa se tramita bajo el nuevo Código Procesal Penal Federal, lo que explica la falta de instancias formales habituales en los expedientes tradicionales.
Mientras tanto, Rudnev seguirá detenido hasta, al menos, diciembre. La Justicia federal intenta desentrañar el funcionamiento inte o de la secta y el rol de cada uno de sus integrantes.













