Un Fiat Cronos que tenía un pedido de secuestro vigente emitido por un juzgado de la Ciudad de Buenos Aires fue localizado y retenido en Bariloche a partir de una alerta automática del sistema de lectura de patentes. El procedimiento comenzó cuando una de las cámaras instaladas en la ciudad identificó la matrícula del vehículo y la comparó con la base de datos vinculada al Anillo Digital de Río Negro.
El sistema advirtió que el auto era requerido en una causa que tramita ante un juzgado comercial porteño y dio aviso a los operadores del 911 RN Emergencias. A partir de ese momento comenzó un seguimiento en tiempo real para determinar el recorrido del vehículo y coordinar su interceptación.
Los operadores utilizaron las imágenes de videovigilancia para reconstruir los movimientos del Fiat Cronos y mantenerlo localizado mientras se desplazaba por la ciudad. La información obtenida fue transmitida a los efectivos policiales que participaban del operativo. Minutos después, el auto fue interceptado y se realizaron las verificaciones correspondientes.
El vehículo era conducido por una mujer mayor de edad. La información oficial no precisó qué relación tenía con el propietario registral ni por qué motivo el juzgado había solicitado el secuestro.
Una vez confirmada la vigencia de la orden judicial, el Fiat Cronos fue retirado de circulación y trasladado a una dependencia policial, donde quedó resguardado a disposición del tribunal que lo requería.
Cómo funcionó el Anillo Digital
El procedimiento se apoyó en el sistema de Lectura Automática de Patentes, conocido como LPR, que identifica las matrículas de los vehículos que pasan frente a las cámaras y las contrasta con registros de autos buscados.
Cuando el sistema detecta una coincidencia, genera una alerta para que los operadores puedan verificar la información y activar la intervención policial.
En este caso, la combinación entre la lectura automática, las cámaras distribuidas en Bariloche y la comunicación con los móviles permitió ubicar el vehículo en pocos minutos.
El episodio muestra una de las aplicaciones concretas del Anillo Digital, que no solo registra el paso de los vehículos, sino que también permite seguir sus desplazamientos cuando existe una orden judicial vigente.
A diferencia de los pedidos vinculados con robos o investigaciones penales, en este caso el requerimiento había sido emitido por un juzgado comercial de la Ciudad de Buenos Aires.











