*Por Nicolás Ghiglione, Veterinario MRN 368
Un Estado provincial, que, como digo desde hace rato, pone al Lobo a cuidar a las ovejas, insiste en modificar una ley de carnes mediante un proyecto que no hemos podido leer pero que ministro, secretario y subsecretario divulgan por numerosos medios.
Desde que lo anunciaron, han ido testeando lo que a veces llaman “humor social” y cuando encuentran alguna respuesta negativa, instalan, desde esos medios, una campaña de desinformación. El ministro de Desarrollo Económico y Productivo, por ejemplo, dijo, para FM de la Costa, el 31 de julio (fuente Noticias Río Negro) “hemos compartido el proyecto con el Colegio Veterinario”; el ministro no dice la verdad, ningún Distrito ni el Consejo de Administración, había recibido hasta el 28 de agosto, el mencionado proyecto, lo ha debatido ni ha podido emitir su opinión al respecto. Su secretario recién lo envió 28 días luego de haber afirmado que ya estaba en poder de la Institución. Falta a la verdad en varios temas, ese fácilmente comprobable; con una sola llamada por teléfono se comprueba. ¿Puede, el ministro, estar mal asesorado? Por supuesto, pero eso no le quita responsabilidad; su falta de seriedad en el tema lo llevó a mentir y a desinformar.
En sus últimas notas, ha ido mezclando temas sin un hilo de conexión. El único hilo es un funcionario hablando de lo que, evidentemente, tiene muy poco conocimiento intentando dar vuelta la idea y plantear que el tema guanaco es “una problemática que la gente desconoce”, que “la gente habla desde la comodidad de poder comprar carne en una carnicería”; mezcla realidades de pobladores particulares con “incorporar la carne de guanaco entre las carnes para consumo”. Luego dice que cuando se habla de la explotación de guanaco “se habla de la caza y de la cría ya que nunca fue una restricción criar guanacos” (por la producción de la especie controlada) o que se trata de un animal que “se cree emblemático”. Le recuerdo al ministro que gobiernan desde el año 2011, y si existiera tal problemática y la desconocemos, son ellos los responsables de nuestra ignorancia.
Demuestra la improvisación y, nuevamente, la mezcla de temas. Mezclan carnes con la esquila para obtener fibra en la explotación del guanaco. También desconocemos si aquellas pruebas de encierre de guanaco para la obtención de la fibra, la década pasada, dieron resultado, promovieron el crecimiento, o fracasaron. No lo sabemos, no se hacen encierros desde hace años; tampoco se detuvo a explicarlo, por el momento.
La idea de hoy, tal cual adelanté en la columna anterior, era analizar el impacto sanitario de esta medida y dejar interrogantes; pero quedó demostrado que teníamos razón, hace un par de semanas, al decir que esto era algo que respondía a una presión de un sector en particular, parte del sector ganadero. Lo demostró en la Exposición Rural de Palermo, y luego en cada medio donde llamó plaga a una especie autóctona. Defina plaga, señor ministro.
Menciona que los guanacos se mueren de hambre y son atropellados en las rutas, que son un peligro, etc. Si dice eso, presente los datos que avalen dicha información. Los guanacos, ministro y secretario, mueren en el séptimo hilo de los alambrados con púas permitidos en la provincia. Nuestros vecinos, también mueren en las rutas, por falta de mantenimiento de parte del Estado. Y alguna vez, ¿se reunieron con algún ministro de infraestructura, o de obras pensando en la generación de pasa faunas? Se pensó, junto a Nación en el trazado que pueda beneficiar a nuestra fauna, ¿se tuvo en cuenta la problemática a la que hace referencia el funcionario? No, definitivamente, no.
El Gobierno provincial considera que, al unificar guanaco, jabalí, ciervo, hasta mencionan a las truchas y las carpas, puede abordar el problema; se equivocan. Y hasta ahora, nadie lo interpeló. Solo habla, y responde a las conocidas no preguntas. Nadie, hasta el momento, le pidió datos. Pero habló, hace unas semanas de que hay más guanacos que ovejas o algo así como hay tantos guanacos como ovejas. De verdad, ¿ministro? ¿Y si el ministro dice semejante disparate, ni su secretario ni subsecretario de fauna lo desmiente? Me queda pensar que no se trata de datos, sino de política, como una vez me respondió una funcionaria municipal, “no necesito saber de salud, soy política y hago lo que quiero”.
Habla, el Ejecutivo, del daño que una especie autóctona genera en los pastizales. Pastizales que se desarrollaron junto al guanaco a través de 15 mil años. ¿Desinformación o ausencia de sentido común?
Comparan lo que sucede con especies no nativas aquí y en otros países con lo que ocurre con el guanaco.
Insisto con una pregunta que aún no ha sido respondida. ¿A qué llaman muchos, a qué llaman demasiados? ¿Demasiados en una especie que viene recuperándose? Me permito responder esta cuestión con otra pregunta, en unos años, ¿el objetivo será la comercialización de carne, cuero y aceite de lobos marinos porque interfieren con la pesca? ¿Alocado, exagerado? Busquen “lobos marinos, caza, Chile”, y díganme si exagero.
Defender al CONICET es mucho más que cantar o pegar cartelitos en bancadas. Escuchan a sus científicos o solo les informan lo que ya tienen decidido hacer, invitándolos a acompañar el proyecto, tal cual adelantó Banacloy: “lo sociabilizamos, como cada proyecto, para recibir aportes, correcciones, pero lo que no está en discusión es el norte”. Estamos en el sur, apuntemos a proteger nuestro sur, ministro.
Nombraron a un nuevo subsecretario de fauna, dentro de la Secretaría de Ganadería (el lobo cuidando al rebaño), el MV Iván López. ¿Solo modificará, hará aportes o se opondrá a semejante disparate? Ya sabe que su ministro miente, y obviamente no puede hacerse cargo de eso, pero las mentiras y desinformación del funcionario lo impactan a él en su función. Tampoco puede él desconocer que dicho proyecto no fue circulado, y a su vez, también le debió corresponder esa función, como profesional de la veterinaria. No es delito, obviamente, pero no está bien y habla de la política empleada desde siempre por la secretaría. De todas formas, llama la atención de que, careciendo de la capacidad técnica de fiscalizar los cárnicos en la Provincia (ya hablamos de que se estima que el 30 por ciento de lo que circula proviene de faena clandestina), pretendan fiscalizar el ingreso a las plantas de carnes salvajes.
¿Qué datos se tienen acerca de la prevalencia de enfermedades como leptospirosis, tuberculosis, brucelosis, cisticercosis, hidatidosis, sarcocistosis, aparte de lo que hoy sabemos de triquinosis? O creen que los controles bromatológicos se limitan, en los jabalíes, por ejemplo, ¿en la detección de las larvas de Trichinella spirallis?
La ensalada de temas hablados por los funcionarios tiene hasta condimentos; hablan de controles veterinarios. ¿En cada campo o establecimiento donde se realice la cacería de estas especies? Desde el riesgo en la manipulación por parte de quienes realicen la faena, evisceración en el campo, como hizo mención Tabaré Bassi, hasta la contaminación cruzada y el transporte desde el campo hasta el frigorífico (no sabemos bajo qué normas). Con esto último me pregunto lo siguiente, ¿si permitiremos que animales faenados en medio del monte, la estepa, el bosque, lleguen a un frigorífico habilitado, por qué motivo, directamente, no faenamos los novillos, los corderos, las vaquillonas y los cerdos domésticos bajo las mismas circunstancias?
¿Qué garantiza la salubridad de lo que comemos? ¿Sabe eso el ministro? No, tampoco el secretario, evidentemente.
Lo garantiza la sanidad desde la crianza hasta la salubridad en góndola. Eso no puede ser garantizado de acuerdo con su modelo.
Hay trabajos publicados, y todos concluyen en que más allá de las prevalencias según región en la provincia, se requiere de más estudios. Un dato, más de un 13 % de las carnes deberían ser descartadas por presentar alguna de las patologías que mencionamos, si nos referimos, exclusivamente al jabalí.
Se habló, desde el Desarrollo Económico y Productivo, de crueldad animal, también sin poder decir de qué forma realizarán la matanza de guanacos que son los que más nos interesan; pero salubridad, crease o no, también es el proceso de faena. ¿De qué manera no cruel piensan matar a los jabalíes y ciervos tras un encierro?
¿Sabe de qué habla? No, y es evidente y deja claro que esto es una improvisación más.
Cita como ejemplo a la provincia de Santa Cruz; ¿pero tiene la capacidad técnica, el conocimiento para poder hablar de éxito o fracaso? ¿Está instruido para hacerlo?
Volviendo al tema guanaco, habló de que se transformó en una plaga, de muchos, de desertificación, de pisoteo. Ya hemos hablado y escrito al respecto. Está más que estudiado y probado que, de donde corrieron a las ovejas y dejaron entrar al guanaco, “esas pasturas” como las llama, la estepa, se recupera. ¿De qué problemática nos habla, entonces?
Compite por pasturas con la oveja, dice; error. No es así.
Hizo mención de que guanaco y ovejas compiten por el agua, nuevo error, el guanaco no la necesita de la misma forma que la oveja, ¿por qué? Porque estepa, costa patagónica y guanaco, evolucionaron juntos. Pero si hay agua a disposición, la beberá, lógicamente. Cubran entonces los bebederos, hagan mantenimiento, generen trabajo, dejen de creer que la estepa nos debe algo.
No se puede insistir en una ganadería de hace 150 años. Me niego a creer que esta gente es la solución al problema que crearon.
Vendemos naturaleza, pero evidentemente la detestamos. Nos enorgullecemos cuando vemos un documental de Nat Geo o Animal Planet y enfocan una ballena, una orca, un lobo marino, un puma o un guanaco; y decimos “Viva la Patagonia, bueno, dejen vivir a la Patagonia”.












