Dos hombres fueron detenidos este miércoles por la mañana en el marco de la investigación por el asesinato de Diego Cid, ocurrido la semana pasada en el barrio Manzana 287.
Según confirmaron fuentes policiales y judiciales, el primero de los sospechosos se entregó de manera voluntaria ante la Brigada de Investigaciones de Cipolletti, acompañado por su abogado. Horas más tarde, su hermano también quedó bajo custodia policial, ambos señalados como presuntos partícipes del ataque.
La investigación apunta a una ejecución planificada y ya permitió el secuestro de un vehículo Peugeot 408 de color blanco que habría sido utilizado durante el hecho, además de un arma de fuego.
El ataque ocurrió de madrugada
El crimen se produjo alrededor de las 2 de la madrugada del jueves 12 de febrero, cuando llamados al sistema de emergencias alertaron sobre una persona herida en la vía pública, en la zona de calle Chocorí al fondo, dentro de la toma conocida como Manzana 287.
Al arribar al lugar, efectivos policiales encontraron a Cid tendido en el suelo, inconsciente y con una herida de arma de fuego en el torso. De inmediato se solicitó una ambulancia y se iniciaron maniobras de reanimación, ya que presentaba signos vitales débiles.
El hombre fue trasladado al Hospital Zonal, donde minutos después se confirmó su fallecimiento como consecuencia de las graves lesiones sufridas.
De acuerdo con los primeros informes, Cid recibió al menos tres disparos en la zona torácica y axilar, lo que le provocó una hemorragia fatal.
Un auto blanco y tres detonaciones
En la escena del hecho se secuestró un arma de fuego y se hallaron vainas servidas a pocos metros del lugar donde yacía la víctima. Además, testigos señalaron haber escuchado al menos tres detonaciones y mencionaron que un vehículo blanco se retiró rápidamente del sector tras los disparos.
Registros de cámaras de monitoreo habrían captado un automóvil de similares características saliendo de la manzana minutos antes del hallazgo.
Entre las pertenencias de la víctima también se encontró un revólver calibre 32 sin disparar, lo que permitió descartar el robo como posible móvil del crimen.
Desde el inicio, la investigación estuvo orientada hacia autores provenientes del Alto Valle. La identificación de los sospechosos se logró a partir de testimonios y del análisis de cámaras de seguridad conectadas a la red 911.
La fiscal del caso, Silvia Paolini, viajó a esa región para supervisar las medidas procesales y avanzar en el traslado de los detenidos a Bariloche, donde serán sometidos a la audiencia de formulación de cargos.
Por el momento, no se descarta la participación de otras personas en el hecho.













