“Estamos atravesando una sequía histórica, mientras que los precios para el sector lanero están bien. Lástima que nos complicó mucho el clima este año, estamos en un 50% de los regímenes de lluvia normales. Esto reduce cantidad de producción, el servicio no va a ser bueno, y tampoco vamos a tener buenas pariciones. También los destetes salen flacos. Mucha gente ya hizo el destete precoz de los vacunos, para no sobrecargar a las madres y poder echarlas a servicio. Todo esto se complicó y va a ser complicado para el año que viene. Por ahora no hay ningún pronóstico muy alentador”, describió Andrés Sain Antonin, titular de la Cabaña Rayhuao, en diálogo con Económicas Bariloche.
El establecimiento, ubicado en el departamento de Pilcaniyeu, produce ovinos merinos de genética australiana, vacas Hereford y caballos de trabajo. Como cada año, tuvo una destacada participación en la Expo Rural.
El productor completó el crítico panorama señalando que “las señaladas han sido muy bajas en la zona y el impacto ya se ve, pero será más importante el año que viene. Mucha gente ya empezó a sacar la hacienda, tuvo que descargar los campos, y el bajón se va a sentir más adelante”.
“La repoblación del campo es muy difícil dado que la situación, al no haber reposición en cordero, van a caer las madres. Va a ser un período largo para volver a acomodarse”, agregó.
Cambio de ciclos
El productor explicó que la situación climática en la Patagonia dejó de seguir sus ciclos naturales de alternancia entre nevadas y sequías, para entrar en un periodo de crisis hídrica profunda.
Indicó que la sequía se suma a las secuelas persistentes de la erupción volcánica de 2011 y dijo que “muchos campos nunca lograron recuperarse totalmente del impacto de las cenizas”.
“Los rindes de lana en varias zonas continúan estando diez puntos por debajo de sus niveles históricos”, dijo, lo que marca un deterioro estructural que todavía afecta a la producción.
“Creemos que el impacto de la actual sequía será similar al desastre del volcán”, afirmó, advirtiendo que está en juego la sustentabilidad de los establecimientos.
Precios en alza y frente interno difícil
“La lana se comporta como un commodity regido por el mercado internacional y los valores de Australia. Si bien la reciente liberación del tipo de cambio en Argentina generó un beneficio inicial para la exportación, el escenario global es el que define los ingresos reales de los productores”, explicó.
Señaló que el precio internacional del producto muestra una tendencia al alza, en especial porque China, principal comprador mundial, “agotó sus stocks y regresó al mercado con fuerza. Este aumento en la cotización en dólares representa un alivio necesario frente a la caída persistente del volumen producido”.
Esta situación alentadora contrasta con un contexto interno argentino desafiante, en el que los “costos de producción locales y la presión impositiva siguen siendo extremadamente elevados, lo que erosiona gran parte de la ganancia obtenida por la venta de la materia prima al exterior”.
Indicó que el proceso de cambio en las políticas nacionales “genera expectativas, pero los beneficios tardarán en llegar a la base de la pirámide. Entre el 60% y el 70% de los ganaderos en Río Negro son pequeños productores para quienes las reformas macroeconómicas tardan más en ser efectivas”.
Predadores
Saint Antonin incluyó dentro del problema la falta de políticas de control de predadores de especies autóctonas, que están protegidas y producen un desfasaje en los campos.
El guanaco está protegido en Río Negro, Santa Cruz y Chubut, y crecen sin control compitiendo por los escasos recursos forrajeros. Los pumas van atrás del guanaco, y atacan directamente a las majadas de ovejas en los establecimientos.
Por eso el sector reclama un equilibrio entre la conservación de los animales naturales y la actividad productiva, que se enmarque en la urgencia climática y económica.













