El martes, Chile vivió una jo ada caótica tras un masivo apagón que dejó sin suministro eléctrico a más del 90% de la población, generando una crisis sin precedentes en el país. El fallo, atribuido a una desconexión en los circuitos de transmisión operados por la empresa colombiana ISA Interchile, afectó no solo a los hogares, sino también a diversas actividades económicas, comerciales e industriales, además de impactar eventos de gran escala como el Festival Inte acional de Viña del Mar, que quedó suspendido temporalmente por la falta de energía.
Marcelo Cifuentes, director de Radio Sago en Chile, explicó en diálogo con Radio Con Vos Patagonia que la interrupción del suministro fue generalizada y obligó al cierre de shoppings, supermercados, hospitales y otros establecimientos en varias regiones del país, incluyendo Oso o, Puerto Montt y Chiloé. “Hoy en día, la mayoría de las actividades dependen del inte et y de la electricidad para funcionar, por lo que cuando se produce un corte de esta magnitud, todo colapsaâ€, expresó Cifuentes. Además, señaló que en muchos hogares los ciudadanos quedaron incomunicados, sin posibilidad de acceder a información sobre la emergencia.
A lo largo del día, las autoridades trabajaron arduamente para restablecer el servicio, logrando alcanzar una reposición del 94% de los clientes afectados en las primeras 12 horas. No obstante, aún quedaban cerca de 370 mil usuarios sin luz, principalmente en zonas rurales y alejadas de los grandes centros urbanos, donde el restablecimiento tardó más tiempo. “Es una situación histórica. Algo similar solo ocurrió en el terremoto de 2010, cuando la infraestructura eléctrica quedó severamente dañadaâ€, recordó el periodista, haciendo hincapié en la magnitud del apagón.
Las primeras investigaciones apuntan a una falla computacional en la empresa operadora, aunque también se presume que hubo errores humanos involucrados en la desconexión. La Superintendencia de Electricidad y Combustible (SEC) dio un plazo de 15 días a ISA Interchile para presentar un informe detallado sobre lo ocurrido y deslindar responsabilidades. “Imaginamos que habrá demandas, incluso del propio Estado Nacional, ya que se trata de un servicio esencial y de una falla que afectó a millones de personasâ€, anticipó Cifuentes.
El gobie o chileno tomó medidas para garantizar la seguridad ante la crisis y decretó un toque de queda desde las 22 hasta las 6h del miércoles para contener posibles delitos en sectores vulnerables. Según el periodista, la medida no fue estricta, pero sí necesaria ante el aumento de inseguridad en ciertas zonas. En varias comunas, la falta de luz derivó en robos a comercios y saqueos en tiendas de electrodomésticos, lo que obligó a reforzar la presencia policial en puntos estratégicos.
En cuanto al impacto productivo, la falta de electricidad afectó severamente a las industrias lácteas en el sur del país, generando complicaciones en la extracción y refrigeración de la leche, lo que puso en riesgo grandes volúmenes de producción. “Las grandes empresas pudieron mitigar el problema con grupos electrógenos, pero a un costo elevado que nadie les va a reembolsar. Para los pequeños productores, en cambio, la situación fue devastadora, ya que muchos no contaban con sistemas de respaldo y tuvieron pérdidas irreparablesâ€, explicó Cifuentes. Otras industrias, como la manufacturera y la pesquera, también sufrieron interrupciones en sus procesos productivos, con perjuicios económicos que aún están siendo evaluados.
El apagón reavivó el debate sobre la fragilidad del sistema eléctrico chileno, que hace un año unificó su matriz de generación y transmisión. “Antes, si fallaba una central, solo caían algunas regiones. Ahora, si hay un problema en la red de transmisión, todo el país se ve afectadoâ€, advirtió el comunicador. Expertos en energía han señalado que la dependencia de un sistema unificado sin mecanismos de protección adecuados podría generar nuevas crisis en el futuro si no se toman medidas correctivas de inmediato.
Mientras la investigación sigue su curso, Chile enfrenta las consecuencias de uno de los apagones más masivos de su historia. La incertidumbre sobre la confiabilidad del sistema eléctrico y la respuesta del Estado ante eventos de esta magnitud ha generado preocupación en la población, que exige respuestas claras y soluciones efectivas para evitar que una situación similar vuelva a repetirse.
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