La reforma de la Carta Orgánica de Bariloche empezó a poner bajo revisión algunas de las instituciones creadas para controlar, mediar y canalizar reclamos dentro del Municipio. Y una de las definiciones políticas más fuertes llegó de la ex concejal Natalia Almonacid, actual secretaria de la Gobernación de Río Negro, quien cuestionó de manera directa el funcionamiento actual de la Defensoría del Pueblo.
“Para mí la Defensoría, si no se refuncionaliza, la realidad es que es una institución que no termina de dar el resultado que se necesita”, sostuvo durante una entrevista en Voz Radio.
Almonacid no planteó de manera explícita su eliminación, pero sí dejó claro que considera necesario discutir su continuidad en los términos actuales y revisar cuál debería ser su función dentro de una nueva Carta Orgánica.
El señalamiento adquiere peso porque la Defensoría es uno de los organismos institucionales creados precisamente para recibir reclamos ciudadanos, intervenir frente a conflictos con el Estado municipal y actuar como instancia de mediación.
La funcionaria fundamentó su cuestionamiento en lo que considera una baja incidencia real del organismo. “No es buscada tampoco ni referenciada por la ciudadanía”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó que en una gestión reciente se habrían registrado alrededor de 500 mediaciones en una ciudad de aproximadamente 150 mil habitantes. Para Almonacid, esa cifra expone una distancia entre la función para la que fue creada la institución y el lugar que efectivamente ocupa entre los vecinos.
Su planteo apunta, entonces, a una pregunta que probablemente llegue a la Convención: si la Defensoría debe continuar con su actual estructura o si necesita una modificación profunda para justificar su existencia dentro del esquema institucional de Bariloche.
La funcionaria no dijo que el organismo deba desaparecer, pero insistió en que “si no se refuncionaliza” seguirá sin cumplir, a su entender, el objetivo para el cual fue pensado.
Una discusión que toca el sistema de controles
El planteo no es menor dentro de una reforma de la Carta Orgánica. La Defensoría del Pueblo forma parte del entramado de organismos destinados a generar mecanismos de control, participación y protección frente al funcionamiento del Estado municipal. Por eso, revisar su estructura implica también discutir qué tipo de controles necesita el Municipio, cómo deben funcionar y cuánto deben costar.
Ese debate aparece en paralelo con otra posición expresada por Almonacid: su crítica a una Carta Orgánica que considera excesivamente reglamentarista y a un Concejo Municipal que, según su mirada, interviene demasiado en cuestiones administrativas.
“Que una licitación tenga que pasar por el Concejo es un error”, afirmó al cuestionar procedimientos que, según sostuvo, pueden terminar frenando decisiones básicas de gestión.
La funcionaria recordó incluso una licitación para comprar cubiertas destinadas a camiones municipales que fue rechazada y sostuvo que “la dinámica del Concejo muchas veces tiene humores que no siempre prevalecen sobre la lógica”.
Su posición general es que la Carta Orgánica debería concentrarse en grandes principios y evitar regular en exceso el funcionamiento cotidiano del Ejecutivo. “La Carta Orgánica son principios rectores generales”, señaló, y advirtió que “sobrelegislar” puede terminar atando a cualquier administración futura.
Aunque el eje más fuerte de sus declaraciones pasó por la Defensoría, Almonacid también abrió otra discusión sensible: los requisitos para ocupar cargos municipales. Puso en duda que tres años de residencia sean suficientes para que una persona conozca la complejidad de Bariloche. La funcionaria sostuvo que quienes aspiren a representar a la ciudad deberían acreditar mayor conocimiento de su dinámica y de su identidad local.
“Nuestra intención es pensar una Carta Orgánica de Bariloche para Bariloche y por barilochenses”, afirmó.
El planteo coincide parcialmente con otras propuestas que ya circulan dentro de la alianza entre Juntos Somos Río Negro y el PUL, donde también se discute elevar el requisito de residencia para acceder a cargos electivos.
El oficialismo empieza a mostrar qué quiere revisar
Almonacid vinculó estas posiciones con el entendimiento político entre el gobernador Alberto Weretilneck y el intendente Walter Cortés. Según sostuvo, la relación entre ambos “ha ido teniendo frutos” y terminó cristalizando en la alianza electoral para la Convención Municipal. Sin embargo, aclaró que las propuestas que hoy aparecen sobre la mesa todavía no constituyen un programa cerrado.
“Son disparadores porque no son cerradas, son para empezar a pivotear con todos los vecinos, las juntas vecinales, las asociaciones”, explicó.












