La investigación por el crimen de Elías Miguel entró en una etapa decisiva. Mientras la conmoción todavía atraviesa a Bariloche por la muerte del comerciante durante una violenta entradera, todas las miradas judiciales están puestas ahora sobre una prueba que podría modificar el rumbo del expediente: la pericia balística sobre el proyectil alojado en la cabeza de Franco Alí González, el hombre que ingresó herido al Hospital Zonal horas después del ataque y que tenía un pedido de captura vigente en Chubut.
Los investigadores creen que la bala podría haber salido del arma que utilizó Miguel en un intento desesperado por defenderse antes de recibir los disparos fatales. Si el cotejo balístico confirma esa hipótesis, el escenario judicial cambiaría de manera drástica: el herido quedaría directamente vinculado a la escena del crimen y la causa comenzaría a consolidar la teoría de una banda organizada que habría actuado en el asalto.
La expectativa está puesta en una nueva intervención quirúrgica prevista para las próximas horas. El sospechoso ya fue sometido a una primera operación tras ingresar al hospital con una grave lesión ocular, pero todavía resta extraer el proyectil que permanece alojado en la zona del rostro. Ese elemento será secuestrado y enviado a peritaje para compararlo con el arma utilizada por el comerciante.
Fuentes ligadas a la investigación sostienen que el estudio podría transformarse en la evidencia material más importante recolectada hasta el momento. Hasta ahora, la principal hipótesis se apoya en la secuencia temporal: González apareció herido pocas horas después de la entradera, intentó ocultar su identidad al llegar a la guardia y luego se comprobó que tenía antecedentes penales y un requerimiento judicial activo emitido desde Chubut.
El hombre permanece internado bajo una fuerte custodia policial. Su estado general es estable, aunque la lesión provocó la pérdida irreversible del globo ocular derecho. Una vez que reciba el alta médica, deberá quedar detenido por el pedido de captura vigente y, paralelamente, la Justicia avanzará sobre su posible participación en el homicidio del comerciante.
Pero detrás del caso aparece otra dimensión que preocupa a los investigadores: la posible existencia de conexiones interprovinciales. El perfil criminal de González y sus antecedentes en distintas ciudades patagónicas abrieron una línea de análisis sobre eventuales vínculos con grupos dedicados a robos violentos y entraderas en la región.











