Apenas regresado de Buenos Aires, el intendente Walter Cortés eligió un escenario político y simbólico para cerrar su segundo año de gestión: la Sala de Situaciones del municipio. La entrevista exclusiva con Voz Radio, compartida con el presidente del Concejo Municipal, Gerardo del Río, y el titular del Tribunal de Contralor, Estanislao Cazaux, dejó definiciones que combinaron balance, anuncios de obra pública y un endurecimiento explícito frente al gremio municipal SOYEM.
Desde el inicio, Cortés marcó el tono: “Mucho se dijo de mí y poco he dicho por ahí”, señaló antes de describir un balance que consideró “positivo” por la cantidad de eventos que tuvo la ciudad y por la “impronta” de una gestión que, según remarcó, “se atreve a hacer cosas”. Sin embargo, enseguida expuso el nudo de su diagnóstico: la burocracia municipal como freno estructural. Relató una conversación reciente con el director de Obras por Contrato, Pablo Sosa, para ilustrar la dificultad de avanzar: “¿Qué pasa que no sacamos las cosas rápidamente?”, preguntó, y enumeró la cadena de estudios y trámites que, a su criterio, dilatan decisiones clave. “No digo que las cosas no haya que estudiarlas —aclaró—, pero también hay que poner punto final en los términos: ¿cuánto va a llevar un estudio?, ¿cuándo empieza y cuándo termina una obra?”.
La reforma de la Carta Orgánica
Ese diagnóstico lo llevó a colocar 2026 en el centro de la escena. Cortés anticipó un “año netamente político” por la elección de convencionales para reformar la Carta Orgánica y definió la instancia como una oportunidad “histórica” para cambiar reglas que hoy, dijo, conspiran contra la gestión. Criticó el diseño actual por “asambleario” y sostuvo que, bajo ese esquema, “nada se sale, todo se queda”, con procesos que pueden demorar años incluso para resolver problemas “tan delicados” como la tierra. “Hay que poner punto final a esta Carta Orgánica y hacer una nueva, dinámica”, afirmó, antes de subrayar el criterio que atraviesa su discurso: “empezar de una vez por todas a premiar la eficiencia y no la vagancia”.
SOYEM, el eje más áspero del balance
El conflicto con el gremio municipal ocupó el tramo más duro de la entrevista. Cortés cuestionó la representatividad de las medidas de fuerza y sostuvo que si un sindicalista pretende reclamar “con 50 personas cuando se nuclean 2.300”, entonces “no están representando a nadie”. En su lectura, esas prácticas “han hecho mucho daño a los gobiernos y al pueblo en general” y derivaron en una lógica de “extorsión constante”.
El intendente fue explícito al describir lo que considera un límite institucional: “Han puesto las máquinas (en protestas en el Centro Cívico), han hecho un montón de cosas que no se deberían hacer porque ellos no son dueños ni de las movilidades ni de la estructura, tampoco del destino”, sostuvo, y contrapuso ese accionar con el principio democrático: “Las cosas se eligen democráticamente y no desde la prepotencia y la extorsión”.
Luego pasó a las decisiones concretas. “Yo no voy a soportar ninguna extorsión”, advirtió, y anunció que descontará los días a quienes asistan a asambleas en horario laboral. “El que va a la asamblea en horario de trabajo y no trabaja, le voy a descontar los días. Así de cortita va a ser la cosa”, dijo. También adelantó que el Ejecutivo elaborará una nómina de choferes y maquinistas dispuestos a trabajar: “Aquel que no se sube al camión lo reemplazamos y a otra cosa”.
El punto de mayor tensión llegó con las advertencias legales. Cortés afirmó que iniciará denuncias penales si continúan medidas que —según su visión— carecen de sustento legal y lanzó una frase de alto impacto político: que se “va a cobrar con los edificios” del sindicato, que “van a pasar a ser municipales”. En ese contexto, acusó a la dirigencia gremial de no representar a los trabajadores, sino “a los vagos y a los extorsionadores”.
Bonos, salarios y una definición económica
En la discusión salarial, el intendente rechazó de plano la idea de un bono generalizado. “A la ciudadanía le vamos a dar lo que corresponde. Cuando la gente paga tasas, nadie le hace una quita”, afirmó, y sostuvo que el municipio no quedará “preso de cuestiones que además no están ni siquiera legisladas”. Definió el bono como una expresión de “buena fe” del empleador y calculó que, si se actualizara por inflación el último pago de ese tipo, alcanzaría los $150.000, y no los $500.000 que exigió el gremio, una cifra que calificó como “una fantasía”. En el mismo tono, advirtió que prácticas como “cobrar un sueldo sin trabajar” se “van a ir terminando”, porque —dijo— “la gente aborrece esta clase de situaciones”.
La voz del Tribunal de Contralor
En ese capítulo intervino Cazaux, con un enfoque más institucional y técnico. Consideró que la medida de fuerza es “desproporcionada”, dado que los sueldos y el aguinaldo “están al día”, y recordó que las paritarias se encuentran vigentes hasta el 30 de enero en la Secretaría de Trabajo, con ajustes que “se fueron dando” de acuerdo con el IPC Patagonia.
El titular del Tribunal precisó el mecanismo que evalúa el Ejecutivo: un “reconocimiento no remunerativo a la prestación efectiva de servicio”, destinado a quienes hayan trabajado efectivamente y no tengan sanciones ni sumarios. “No es un bono de fin de año”, aclaró, y reforzó la idea con una comparación política: “Ni el gobierno nacional ni el provincial han otorgado bonos de fin de año”. Para cerrar, trazó un límite fiscal: “El bolsillo de los contribuyentes no es un cajero automático del cual un municipal va a retirar dinero”.
Obras, crédito y agenda 2026
En contraste con la tensión sindical, Cortés desplegó una agenda de obras que busca mostrar ejecución. Confirmó la entrega de “300 y pico” terrenos y destacó la obra de agua en el lago Gutiérrez como clave para abastecer barrios del Alto y mejorar el acceso sur. “No podemos poner una manguera para regar los arbolitos, todo se seca”, graficó, antes de prometer mejoras en rotondas, colectoras y pavimentación.
Anunció que en enero comenzarán trabajos en el natatorio municipal y evaluó la posibilidad de techar el Centro de Convenciones. En el plano turístico, volvió a poner en agenda la Isla Huemul: dijo que buscan un motor para la lancha, llevar personal, limpiar y “empezar a darle vida a la isla”.
El intendente también confirmó que el municipio tomará crédito bancario —hasta 2.000 millones de pesos— para comprar camiones regadores y maquinaria para cortafuegos, y anunció la apertura del pliego de licitación para contratar una empresa que avance en la separación de residuos y el ordenamiento del vertedero a cielo abierto.
Hacia el cierre, Cortés explicitó el sentido político de su gestión. “Nosotros ni pensábamos que íbamos a estar, así que llegamos porque creemos que la gente nos votó para hacer las obras que nadie hizo”, afirmó. Y planteó una lógica de validación electoral directa: “Le vamos a dar continuidad y después la gente verá. Si la gente nos cree, estaremos; y si no, vendrá otro”.













