Luis Barrales, referente del Sindicato de Peones de Taxis, expresó su preocupación por la violencia que enfrentan los choferes y las dificultades que atraviesa el sector en la actualidad. En una entrevista con Radio Con Vos Patagonia, Barrales habló de los riesgos diarios que asumen los taxistas, los hechos delictivos recientes y el impacto emocional que tienen sobre los trabajadores.
“Esto genera una preocupación no solo en los trabajadores, sino también en sus familias. Hay una incertidumbre constante por los hechos de violencia que se dan en zonas cercanas, lo que causa un alto nivel de estrés en los choferesâ€, explicó y luego añadió que los taxistas ya se encuentran en una situación de vulnerabilidad debido a la naturaleza de su trabajo: “Uno está de espaldas y cualquiera puede subir al vehículoâ€.
Si bien destacó que los delitos han disminuido en comparación con los años 2009 y 2010, cuando se registraban hasta tres robos diarios, señaló que la sensación de inseguridad persiste. “No debería haber ningún robo, pero tampoco podemos poner un policía en cada taxi. Además, como la frecuencia de los delitos ha bajado, muchos trabajadores han bajado la guardia y toman riesgos innecesarios, como recoger pasajeros en lugares de riesgoâ€, subrayó.
Barrales también advirtió sobre la necesidad de que tanto los choferes como los pasajeros tomen precauciones. “Es importante que los vecinos comprendan las razones detrás de ciertas actitudes. Por ejemplo, si un taxista no para a una persona que está encapuchada o con una bufanda cubriendo su rostro, no es por falta de voluntad, sino por una cuestión de seguridadâ€, explicó.
El referente sindical destacó que, aunque los controles policiales han sido efectivos en el pasado, no es posible depender únicamente de ellos. En cambio, recomendó que tanto los choferes como los pasajeros estén más atentos y colaboren para evitar situaciones de riesgo. “Si se va a subir a un taxi, quítese la capucha, sáquese la gorra, y siga las recomendaciones de seguridadâ€, sugirió Barrales, enfatizando la importancia de generar confianza entre ambas partes.
Un cambio en la forma de pago y el impacto en la seguridad
En cuanto al manejo de dinero en efectivo, Barrales subrayó que la mayoría de los pagos se realizan ahora mediante billeteras virtuales, transferencias bancarias o códigos QR, lo que ha reducido significativamente el atractivo de los taxistas para los delincuentes. “Hoy en día, el 90% de los pasajeros paga con métodos digitales, lo que deja poco efectivo en circulación. Aun así, hay casos en los que los delincuentes roban celulares o pequeñas sumas de dinero, como sucedió recientemente con uno de nuestros compañerosâ€, relató.
Sin embargo, el uso de medios digitales no elimina el problema del todo. Los choferes aún enfrentan situaciones de violencia que generan un impacto psicológico significativo. “Un asalto, aunque sea sin dinero de por medio, deja secuelas emocionales. El trabajador no queda bien por un tiempo, especialmente si es nuevo en el oficio. Muchos choferes que enfrentan estas situaciones deciden cambiar de rubroâ€, agregó Barrales.
Según Barrales, existe un patrón en los asaltos a taxistas, que suelen incrementarse en meses como noviembre y mayo, coincidiendo con períodos de baja actividad comercial en la ciudad. “Durante años anteriores, en noviembre se registraban hasta cinco o seis asaltos. No sabemos a qué se debe, pero hemos notado esta tendenciaâ€, señaló.
Para mitigar los riesgos, Barrales comentó que el sindicato está en conversaciones con representantes del sector para evaluar posibles medidas de prevención. “No se trata de pedir más policías o controles, sino de estar más atentos y precavidos. Queremos garantizar que los taxistas puedan prestar el servicio sin estar tan alerta todo el tiempoâ€, concluyó.













